CONSUMO!
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Esta segunda semana de diciembre pasará a la historia
como la tercera de marzo de 1938. La de hace 75 años marco el inicio del México
soberano, aquel que con la nacionalización del petróleo marcaba el inicio del
proceso de industrialización de una nación vilipendiada, explotada y saqueada
por las potencias económicas de aquel y otros siglos anteriores.
La
medida decretada por el General Lázaro Cárdenas aquel 18 de marzo marco el
inicio del milagro
mexicano, del modelo desarrollista que genero bienestar social
a millones de compatriotas y que solo las políticas públicas erróneas de gobiernos
prianistas lograron detenerlo, estancarlo y hundirlo.
El
desmantelamiento del sector estatal de la economía iniciado por Miguel de la
Madrid y profundizado por Carlos Salinas de Gortari le abrieron la posibilidad
a los monopolios, oligopolios y trusts de asentarse en nuestro territorio y
apropiarse de nuestras riquezas naturales, de explotar la fuerza laboral
nacional y concentrar la riqueza en unas cuantas manos nacionales y
extranjeras, que han generado pobreza y miseria como nunca antes se había visto
en esta nación.
La
esperanza generada en millones de compatriotas por el partido (de) Acción
Nacional en el año 2000, al derrotar en las urnas al PRI poco les duro el gusto, dado que no solo Vicente Fox, sino Felipe
Calderón demostraron en 12 años ser peores que los gobernantes que tanto
criticaban, conduciendo a México al caos social a grado tal, que fueron los
principales impulsores del regreso del Partido Revolucionario Institucional al
Gobierno federal y a su lado, en esta semana que hoy comienza, se aprestan a
dar el golpe mortal al aprobar la reforma energética que pondrá en manos
extranjeras no solo el petróleo y sus derivados, el gas, sino también la
electricidad.
Así
viene el dictamen aprobado por las Comisiones unidas de Puntos Constitucionales,
Energía y Estudios Legislativos del Senado de la República que modifica los
artículos 25, 27 y 28 Constitucionales, previendo la máxima apertura en esos
tres sectores a la iniciativa privada (primordialmente extranjera), a través de contratos de
utilidad compartida, de contratos de producción compartida y la figura de
licencias.
Y así
como nos dijeron los legisladores de esos dos institutos políticos cuando
promovieron la reforma laboral, de que era para generar cientos de miles de
empleos (que hasta la fecha no se han concretizado), hoy vuelven a mentirnos al
afirmar en los medios de comunicación y en actos oficiales que con la reforma
energética se van abaratar la electricidad y el gas; que se van a generar miles
y miles de empleos bien remunerados; que PEMEX ya no va ser una industria
corrupta; que su sindicato ya va a ser dirigido por líderes honestos; que la
economía mexicana va a tener crecimientos superiores al cuatro por ciento de su
Producto Interno Bruto.
Nada más
lejos que lo que la realidad demostrará, ya que ninguno de los trusts
petroleros mundiales han invertido en cualquier faz de la tierra si no ha sido
para enriquecerse a costa de la mano de obra barata de los obreros que
contratan, y de la explotación de los recursos naturales de esas naciones.
Si los
ejemplos de renta petrolera mundiales que nos han puesto los prianistas como
ejemplo a seguir: HOLANDA, habrá que decirles que allá no tienen ni gobiernos
ni líderes sindicales corruptos, como los que ha tenido México desde hace muchas
décadas, y que por ese motivo su industria petrolera siempre ha sido rentable,
como lo es PEMEX antes de que metan las
manos funcionarios federales y líderes como el senador priísta Carlos Romero
Deschamps a sus arcas
Tratándonos
como verdaderos retrasados mentales los legisladores de esos dos partidos
aprobaron no
solo los contratos de utilidad compartida, como lo planteará desde
un inicio Enrique Peña Nieto, sino también los
contratos de producción compartida (donde la Exxon, la Mobil, la Shell o la
Chevron se llevaran la mitad de nuestro petróleo gracias a esta ley), y las
concesiones (totales de pozos petroleros, de gas o de producción
de electricidad), lo que viene a ser la corona de la reina dado que por ellas
solo pagaran impuestos ínfimos que el Estado mexicano les fijara, llevándose a
sus lugares de origen toda la riqueza generada por esos rubros.
Se
privatiza pues la cadena productiva de todos los energéticos olvidándose el
gobierno federal, su partido y el de Acción Nacional que gracias a la renta
petrolera que generaba PEMEX, con todo y sus asegunes, servía para construir
escuelas, hospitales, caminos, carreteras, para pagar salarios de médicos,
maestros, la burocracia nacional, entre otras muchas cosas.
Reforma
energética habemus y a una velocidad que rebasará la de la luz será aprobada
por los
congresos locales dominados por panistas y priistas que darán su
voto ipso facto para que el atraco se consuma. Mientras, el pueblo, tendrá que
resignarse a no ver ninguno de los 500 mil empleos que dicen los legisladores
de eso dos partidos generará la apertura de PEMEX a los grandes oligopolios y trusts
petroleros del mundo.
Ya
veremos cuantas películas con la nueva versión de “”la rosa blanca”” empezarán
a rodarse en las plataformas petroleras del golfo de México.