* Videgaray ¿aniquilado?
Para mi madre
Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito
Público, podrá ser, ciertamente, el colaborador más cercano al presidente
Enrique Peña Nieto, pero del grueso y de la simpatía de los mexicanos se aleja
cada vez más.
El rol de
Videgaray Caso dentro al actual gobierno federal, resulta ingrato. El
funcionario se ha configurado como un villano luego de la severidad fiscal que
ha llevado adelante y de los repetitivos anuncios negativos por las fallidas
expectativas de crecimiento de la economía mexicana.
Hace pocos
días volvió a “desilusionar” a millones de mexicanos que pensaban que con la
reforma energética vendría enseguida una baja en los precios de algunos
productos, como la gasolina. El titular del SHCP fue tajante al señalar que
esto no pasará.
El comentario
del alto funcionario se registro durante un encuentro privado con directivos y
analistas financieros de Acciones y Valores (Accival), la casa de bolsa de
Banamex, personalidades evidentemente bien informadas y conocedoras de la
realidad económica nacional. Por lo mismo, resulta importante y destacable
citar su comentario posterior a la reunión:
“Aunque
coincidimos con la opinión de Videgaray de que las reformas implementadas para
propiciar un crecimiento en el siguiente trimestre son probablemente las
reformas inadecuadas, también creemos que el impacto de las reformas no ha sido
bien explicado a la población”.
Ante
circunstancias tales, es deseable, por el bien del país, que estén equivocadas
todas aquellas opiniones que han cuestionado, criticado y hasta descalificado
las acciones implementadas por el actual gobierno federal en las materias
hacendaria y energética y que en mucho se han atribuido al propio Videgaray.
La realidad
que va rodeando al secretario de Hacienda se ve compleja no sólo en lo
económico-financiero, sino que, sin duda, lo alcanza también en lo político,
partiendo de su presumible aspiración presidencial.
Los hechos
parecen ir reduciendo –por decir lo menos- las probabilidades de que Videgaray
pudiera encartarse para suceder a Peña Nieto en el 2018. Todavía hay tiempo,
pero el responsable hacendario tendría que implementar un verdadero golpe de
timón que reimpulsara la economía nacional y aminorara el impacto fiscal, para reubicarse
en la carrera presidencial.
Por lo que
hasta hoy ha perfilado, no le alcanzan las canicas para llegar a Los Pinos.
LOS MEDICOS
Aunque resulta
muy entendible desde el punto de vista gremial y es muy aplausible y hasta
reconfortante constatar con ello la presencia de una acción de solidaridad, no
tendría ni tiene que ser a través de este tipo de manifestaciones, como lo es
el movimiento #YoSoy17, que se imparta verdadera justicia en el caso de los
galenos encarcelados en Guadalajara.
Por supuesto
que se reconoce a plenitud el derecho que tienen estos profesionales para
expresar y defender su sentir y salir a las calles a abogar por sus compañeros
y por sus derechos.
Lo que no se
sabe es si cada uno de estos manifestantes, en todos los puntos de la geografía
nacional por donde marcharon, tienen en su mano la totalidad de elementos de
juicio sobre los hechos, circunstancias y aspectos jurídicos relacionados con
la muerte del joven de quince años, por la que están siendo implicados los
médicos de Jalisco.
Argumentan los
defensores de los acusados que todos los médicos actúan de buena fe, que
estudian para sanar, para curar al paciente, que no estudian para hacer daño.
Desde luego
que sin generalizar, ni con el ánimo de polemizar, pero es una realidad que con
frecuencia se han venido sucediendo casos de mala atención o llana y criminal
desatención médica por diversos lugares del país, con resultados mortales en
ocasiones. Mujeres embarazadas de clase humilde e indígenas han resultado las
principales víctimas de malos médicos.
Resultan
inaplicables, entonces, a todos los galenos, los argumentos que enarbolan los
miembros de este movimiento #YoSoy17, pues es irrefutable que hay colegas suyos
que pese a haber pasado por una universidad no desempeñan su trabajo con el
espíritu de profesionalismo, servicio y solidaridad humana que de ellos debería
esperarse.
El tema es
complicado y lo único que si es abogable es que la justicia, en el caso de
Guadalajara y en otro cualquiera, sea aplicada imparcialmente
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