Los Políticos
Maryjosé y Burela
Salvador Muñoz
Escribir sobre Maryjosé Gamboa me hace sentir un poco como
Jaime Téllez Marié, el funcionario municipal de Tránsito de Boca del Río… estoy
tentado a caer en un conflicto de interés.
¿Por qué? A pesar de no conocer personalmente a Maryjosé, no
dejo de verla como una compañera columnista y además, publicamos en la misma
casa editorial, Notiver.
Si fuera periodista, sería objetivo, aunque siendo sinceros
hay quienes se ostentan como tal y son los más “ojetivos”, ya sea a favor de
Maryjosé o en contra de ella.
Por eso, intento externar mi opinión a partir de lo que he
leído y visto, en espera de no volverme juez y parte así como a sabiendas de
que es posible que no agraden y agredan mis comentarios a las figuras
involucradas.
II
En el caso de Téllez Marié, uno debiera apostar a su
integridad como funcionario y político; que debió actuar conforme a su ética se
lo permitió… bueno, es evidente que sabemos cómo respondió ante el suceso y en
ese caso, cada quien es libre de opinar si actuó bien o no el director de
Tránsito y demás servidores públicos municipales en torno al accidente de su
compañera del Ayuntamiento. Sí, su compañera.
El asunto es que en el cumplimiento de las labores de Jaime
Téllez Marié, hay un dilema entre el interés público (al que se debe) y el
institucional (ser leal a su patrón, partido, compañeros, amigos) y allí caben
dos puntos a resaltar: La insistencia del funcionario en que hubo imprudencia
en el peatón y que la directora del Instituto Municipal de la Mujer no tenía
aliento alcohólico. Él encontró pronto a un culpable sin ser ministerio público
y a una inocente, sin ejercer como abogado.
Es posible que Jaime Téllez tenga razón en esos dos puntos
que a continuación comentamos:
Imprudencia peatonal.- Por supuesto, todos los días (y
noches) la gente cruza de manera temeraria sin hacer uso de puentes peatonales
¡más a horas poco usuales donde uno (el que cruza) no espera tráfico! Aunque de
viernes para sábado ¡siempre habrá movimiento!
José Luis Burela López cometió un error y lamentablemente lo
pagó con su vida. No cruzó por donde tenía que hacerlo. El dolor a veces
obnubila y es comprensible en la familia y amigos de José Luis que clamen
justicia, aunque siendo sinceros, en un ejercicio de autocrítica, si hay culpa,
ésta es compartida por las circunstancias que rodean a los involucrados.
Sin aliento alcohólico: Es la palabra y documentación de
Tránsito municipal contra la palabra y documentación de la Procuraduría General
de Justicia. Si lo vemos desde afuera, ¿a quién le cree usted? ¿A quién le
creerá la familia y amigos de José Luis Burela? ¿A quién le creerá el alcalde
de Boca del Río? ¿A sus empleados o a los funcionarios estatales? Si llevamos
esto a un plano de fe, cada quien tendrá su mejor respuesta aunque la realidad
la ha de conocer Maryjosé Gamboa y los exámenes que le hayan hecho (aunque se
dice que se negó a hacerse el de sangre y orina. ¿Por qué? Igual, sólo ella y
su abogado saben la respuesta).
Pero el hecho de que Téllez Marié contradiga a la
Procuraduría sobre este punto, da lugar a pensar que alguna de estas dos
entidades, ya sea Tránsito municipal o el Perito de la PGJE, miente… si es así,
si uno de los dos miente, hay falsedad de declaración y ésta igual se castiga…
III
Quien conduce algún vehículo motor sabe que se está a
expensas de que la liebre salte en cualquier momento… no importa qué tan ducho
sea uno manejando, del otro lado se desconoce quién viene detrás de un volante,
bajo qué condiciones, bajo qué estrés; peor aún, tampoco entendemos el porqué
alguien decide cruzar por la avenida y no utilizar un puente peatonal… somos
sujetos de circunstancias volátiles, explosivas, que sólo requieren de nada, de
casi nada, un ligero impulso para que estallen en nuestra cara en forma de
atropellado, en forma de carro, para que nos cambien la vida sin que terceros
tengan mucho que hacer por ayudarnos o perjudicarnos… sí, a veces también
nuestras propias acciones hacen que nos pongamos en charola de plata sin que nadie
nos lo pida.
Para mí, Maryjosé Gamboa y José Luis Burela son responsables
en su justa dimensión de su tragedia; ellos dos, nadie más, cumplieron una cita
jamás programada pero sí provocada por sus propios intereses que los llevaron a
ese punto, a esa hora, donde se conocieron… ellos fueron los reactivos de sus
propias circunstancias.
Pronto consuelo a la familia de Burela; pronta paz al
corazón de Gamboa.
smcainito@gmail.com