El arte de complicar la vida
Brenda Caballero
Hace unos días,
Francisco, un lector de Números Rojos,
me escribía un correo electrónico en el que platicaba su historia con motivo de
la Reforma Hacendaria, suceso que transcribo a continuación para no omitir nada
de lo que él narra.
“El día de ayer, mi
CP me remitió la forma para pago vía SIPARE de las aportaciones de seguridad
social de este bimestre. Y bueno, todo bien... hasta que… me comenta que por
tener ingresos brutos anuales mayores a 2 millones, el pago de las mismas ya no
podía ser hecho en ventanilla, sino que debe ser por transferencia electrónica.
Al entrar al portal de mi banco BBV resulta que desde la misma cuenta que
realizo mensualmente mis pagos al SAT, NO puedo ahora hacer éste, de IMSS e
INFONAVIT, si no tengo servicio de banca electrónica avanzada para lo cual (je,
je) tengo que tener antes una cuenta de persona física con actividad
empresarial, linda cuenta que requiere un saldo mínimo promedio mensual de $12
000.00, lanita que en realidad se queda casi inmovilizada y que al permanecer
ahí, a fin de mes, me arriesga a que se considere como remanente y me sea
gravada para acabarla de amolar. ¡Caray! todo esto por tan solo querer pagar!
Creo que no se vale.
“Armado de paciencia me
puse a buscar si alguno de los bancos que dan el servicio de pagos a SIPARE ofrece
un acceso más fácil y menos costoso… obvio… ¡ninguno!
“Me pregunto entonces
¿cuántos negocitos resistirán esto?
“Ya a principios de
año, con ganas de instalar una terminal electrónica, me animé a abrir una
cuenta empresarial. Pasaron casi 4 meses y la dichosa terminal nunca llegó. Lo
que si llego fue la comisión de uso de banca electrónica avanzada que nunca usé
e increíblemente cargos por saldo menor al estipulado en ese entonces, ¡aunque
la cuenta siempre tuvo más! La gerencia del banco accedió a bonificarme estos
cargos indebidos y opté por cancelar la cuenta.
“Mi pregunta es: ¿Debo
y deben muchos contribuyentes como yo pasar este horrible calvario sólo por
querer pagar nuestras aportaciones? Que no la…!”
¡Chinguen!, ésa es la
palabra, ante tanto malestar y molestia de muchos contribuyentes que hasta para
cumplir sus obligaciones de pago tienen que contratar servicios adicionales o
aperturar cuentas bancarias adicionales.
En el caso anterior,
del SIPARE (Sistema de Pago Referenciado), a partir de junio, el IMSS se
digitalizó y puso a disposición de los patrones este sistema para pagar sus
cuotas de seguridad social a través de internet, se supone de una “manera fácil
y segura”, aunque viendo lo que dice Francisco, esas genialidades ya no sólo
parecen terrorismo fiscal sino aparentan que están en complicidad con las
instituciones financieras totalmente para fastidiarnos.
Realmente el pagar
los impuestos y gastos pueden significar un gran dolor de cabeza para los
contribuyentes, especialmente para los del Régimen de Incorporación Fiscal que
al igual que los demás de los otros regímenes están obligados a pagar sus
gastos arriba de dos mil pesos con tarjeta de débito, crédito, monederos
electrónicos.
Dudo mucho que la
autoridad hacendaria haya pensado en las tienditas, los carpinteros, plomeros,
jardineros, albañiles, cocinas económicas, taxistas, etcétera, para que paguen sus
gastos estrictamente indispensables para la obtención de sus ingresos con
alguna de las formas expuestas anteriormente.
Incluso, hasta cuesta
decirles a estos contribuyentes del Régimen de Incorporación Fiscal que deben
de abrir una cuenta bancaria, cuando la mayoría de ellos en su vida han tenido
una, ya que manejan dinero en efectivo que sólo les da para comer al día.
Como dijera
Francisco, esas cuentas tienen que tener un depósito mínimo, dinero
inmovilizado, de lo contrario nos cobrarán comisiones a lo chino, es decir,
cuando tengan algún depósito.
Si bien es cierto,
los gastos menores de dos mil pesos los pueden pagar en efectivo, pero ¿Qué
pasa con la gasolina?
Según asesores del
Servicio de Administración Tributaria (SAT), la gasolina debe pagarse con
tarjeta de crédito, débito, cheque o monederos electrónicos independientemente
del monto; sin embargo, por el momento, la autoridad ha manifestado que
proceden las facturas de gasolina hasta por dos mil pesos con pago en efectivo.
Aquí realmente existe una gran controversia, ya que los que realmente saben,
sugieren que la factura sea hasta mil novecientos noventa y nueve pesos para tener la certeza de que en una auditoria
fiscal no sean rechazados.
Se supone que todas estas
medidas son para tener una cultura fiscal, para que dentro de diez años se
migre a un Régimen General de Ley; sin embargo, parece que nos quieren aplicar
el mismo dicho que dice “La letra con sangre entra”, aunque en este caso serían
“Los números con sangre entran” ¡qué manera de complicarnos la vida!