Limosnas con factura
Brenda Caballero
Después de colgar y
aún en cama, recordé viejos tiempos. Porque acá como me ve, muchos años di
catecismo. Si no mal recuerdo, tenía doce años cuando me inicié en impartir la
catequesis de confirmación a niños de siete años, principalmente, pues es la
edad en que la iglesia afirma ya son conscientes y pueden decidir entre lo que
está bien y mal.
Había pasado un año, y
ya daba pláticas para papás y padrinos. Aún recuerdo la cara de los padres
viendo mi adolescencia y poniendo cara de “¡qué me puede enseñar esta chiquilla
a mí!” Al principio, realmente tenía miedo, pues no falta en esas pláticas
quien se siente conocedor de la Biblia y más que escuchar, va a debatir todo lo
que supuestamente sabe.
Fueron ocho años los
que participé activamente en la iglesia; no había domingo que no fuese a misa, sabía
rezar el rosario, incluso participaba activamente en la Semana Santa con todo evento
relacionado con la misma… vaya, creo q7e me iba a convertir en santa… ¡hasta
que conocí a mi marido!
Eso dice mi madre,
pero no se crea, ¡ni que mi marido fuera el mesmo
diablo! más bien coincidió con mis estudios en el sistema abierto y mis grandes
jornadas de trabajo.
Para estas alturas,
los ministros de las Asociaciones Religiosas dirían que el mismísimo Chamuco
está detrás de Aristóteles Núñez, titular del Servicio de Administración Tributaria
(SAT) pues ahora resulta que a partir del primero de septiembre, dichas
asociaciones tendrán que modernizar su contabilidad e informar al SAT de manera digital de todos sus ingresos y
egresos.
Pero allí no acaba el
asunto, ya que además de llevar un registro análítico de sus operaciones con la
documentación comprobatoria correspondiente, tienen que facturar… así como leyó
usted: facturar electrónicamente todas las donaciones que reciban y aquí se
incluye hasta la limosna que se da los domingos en la misa dominical.
Asimismo, a partir
del 15 de febrero de 2015, todas las Asociaciones Religiosas deberán presentar
su Declaración Informativa Múltiple (DIM) en la que mencionará su nombre y RFC,
así como los sueldos y salarios de sus trabajadores y el monto de los
donativos.
Esta medida se llevó
a cabo principalmente por la ley anti-lavado ya que las limosnas, donativos,
ofrendas, primicias y diezmos se prestan mucho a tener una fuente ilícita.
Aclaro que no generalizo, pero es una realidad en el país.
Antes de la Reforma
Fiscal de 2014, las Asociaciones Religiosas ya llevaban su contabilidad manual,
aunque no estaban obligadas a informar, amén de que lo solicitara la Secretaría
de Hacienda en una auditoría.
De la misma forma que
han reaccionado personas que viven en las sierras donde no hay internet y que
pertenecen al Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), los representantes de las
Asociaciones también mencionan el mismo problema, ya que ¿cómo podrán facturar
los templos y parroquias si no tienen los recursos tecnológicos?
Según datos del Inegi
en su documento “Panorama de las Religiones en México 2010” y retomado por el
periódico Reforma en México existen:
- 7 mil 616 Asociaciones Religiosas
- 68 mil 41 ministros de culto registrados
- 92 millones 924 mil 489 fieles católicos
- 8 millones 386 mil 207 protestantes, cristianos o
evangélicos.
Tal vez por las
estadísticas anteriores, muchos mexicanos tienen opiniones encontradas respecto
a esta decisión del SAT. Es más, retomando una encuesta del mismo periódico
Reforma donde cuestiona si se está de acuerdo que las asociaciones religiosas
deban expedir comprobantes fiscales electrónicos, de 942 opiniones, el 76.8 por
ciento lo aprobó y lo desaprobó un 23.3 por ciento.
Tal parece que las
Asociaciones Religiosas tendrán que apegarse a las nuevas disposiciones
fiscales, pues todo indica que a Aristóteles Núñez lo ha poseído el malévolo
espíritu recaudador y no hay exorcismo que se lo saque.
Email: caballero_brenda@hotmail.com