PAQUETE
ECONÓMICO 2020
Por Helí Herrera Hernández.
Por Helí Herrera Hernández.
Ayer domingo entregó el gobierno federal de la cuarta transformación
el Paquete Económico 2020 a la Cámara Baja del Congreso de la
Unión, para que sea analizado, discutido y aprobado, esperemos, con una alta
reflexión por los y las legisladoras.
Aunque
el presidente de la Republica haya declarado, al inicio de su gestión, que el
neoliberalismo ha quedado extinguido, la verdad es que este paquete de acciones
económicas tiene, como función primordial, mantener la disciplina fiscal que, a
final de cuentas, es una medida Friedmana, es decir, que contiene un marco
macroeconómico realista y conservador.
El
secretario de hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez manifestó, al entregarlo en la
secretaría de San Lázaro, que este paquete económico lleva un sello de austeridad,
honestidad y combate a la corrupción.
Y
vaya que lo es: se plantea, como objetivo de crecimiento del Producto Interno
Bruto para el 2020, de solo 1.7 por ciento, que esperamos no vaya, en la
medida que avance el año, reduciéndose paulatinamente, como sucedió en éste,
que vino a terminar en prácticamente cero.
Otro
de los objetivos que se plante el gobierno de Andrés Manuel, es contener la
inflación en un parámetro que no supere un 3,2%, lo que sería, de
conseguirlo, un verdadero éxito porque ayudaría, mucho, a las clases
medias-bajas a mantener su capacidad de compra en bienes de consumo
diario.
Plantea,
el secretario de hacienda, mantener el tipo de cambio promedio de 20 pesos
por un dólar, mientras que el precio del barril de petróleo lo sitúa en
53 dólares, aunque no precisa si el gobierno federal vaya a adquirir una
cobertura petrolera que garantice, por lo menos, un precio de 50 dólares el
barril, con el propósito que no se vaya a desequilibrar las finanzas nacionales
y quiebre el propósito de crecimiento de 1.7, por si bajara nuestro petróleo
esa barrera de 50 dólares por barril.
De
mantenerse estos parámetros, debo apuntar que el Paquete Económico 2020
generaría confianza entre los agentes económicos para invertir en nuestro país,
siempre y cuando el Banco de México acompañe todas estas medidas con una
baja en las tasas de interés que promuevan la generación de empleo
entre todos los inversores, tan necesario para reactivar el mercado interno de
consumo, buscando los tan anhelados círculos virtuosos.
Ojalá
y eso ocurra, por el bien del país y las y los mexicanos.
