Por Freddy Bernabé Torres
Las metralletas siguen sonando, las granadas
detonándose, las bajas producto de ejecuciones, ajustes de cuentas, secuestros
y levantones continúan; Ese el ambiente que priva en gran parte del territorio
mexicano, esa ha sido la marca del Presidente de la Republica Felipe Calderón
Hinojosa.
La guerra contra el narcotráfico sigue
cobrando vidas de inocentes, sigue enlutando hogares, dejando sin padres, sin esposos,
sin hijos, sin amigos a miles de familias y la gran mayoría sin saber ¿Por qué?
A esos les han denominado daños colaterales.
Y aquellos que siendo inocentes han caído
victimas de esta cruel y sangrienta lucha han sido criminalizados antes de
haber sido investigados, sus familiares han tenido que pasar del dolor, la
rabia y la impotencia, a la preocupación, a la desesperación, a lo burocrático
que resulta el reclamar el cuerpo de ese ser querido, para terminar mendigando
justicia, esa que no ha llegado y que no se sabe si llegará porque
lamentablemente no han sido escuchados.
A diario hay homicidios igual de dolorosos,
pero gran parte de ellos solo han pasado a formar parte de una simple y fría
lista de los “muertos de calderón”, solo son leídos por los presentadores de
los noticiarios estelares, empero hay otros que siendo igual de dolorosos
acaparan la atención mediática, por ser hijos de políticos poderosos, o
parientes que están en “plenitud del poder”.
Las imágenes del funeral de José
Eduardo Moreira Rodríguez, hijo mayor del ex gobernador de Coahuila, Humberto
Moreira, son igual de desgarradoras, igual de dolorosas que las que se viven a
diario en el país debido a los enfrentamientos que muchos aluden a la mala
estrategia de seguridad de Felipe Calderón Hinojosa.
"Mi hijo viene a ser uno de los
muertos de esta guerra, de los miles de muertos de esta guerra, que es muy
triste. Lo vivo ahora en carne propia, con un hijo que no ha cumplido un año
con su esposa", recriminaba el ex dirigente nacional del Partido
Revolucionario Institucional.
Igual de desconcertante fue este homicidio
como han resultado el de miles de
jóvenes a lo largo de estos 6 años y si, es uno más de esta guerra triste y
dolorosa, pero con una gran diferencia, esa que también lastima, lacera y
ofende, y que priva en este país (a pesar de que en el discurso opinan lo
contrario) Mexicanos de primera y de segunda, porque las corporaciones
policiacas, las instancias encargadas de impartir justicia rápidamente han
actuado en este caso, cuando en circunstancias similares se ha limitado el proceder,
el investigar.
En el fondo y en esencia la eficacia y la
coordinación entre los grupos de seguridad es importante, ayuda a que
prevalezca el estado de derecho, agiliza la impartición de justicia, ¿pero que
de los miles de familiares que piden justicia?, ¿que de los miles que piden
hablar con las autoridades competentes en estos casos y encuentran puertas
cerradas, oídos sordos y ojos ciegos?
Me congratule cuando el procurador
de Coahuila, Homero Ramos, anunciaba que autoridades federales, en coordinación
con el gobierno estatal, llevarán a cabo la investigación en torno al homicidio
de José Eduardo Moreira Rodríguez, tampoco me sorprendió el anuncio de la
llegada de elementos de la Marina Armada de México, Secretaría de la Defensa
Nacional, Secretaría de Gobernación, Procuraduría General de la República
(PGR), y Secretaría de Seguridad Pública Federal, quienes coordinaran esfuerzos
con el Gobierno Estatal en las investigaciones.
El protocolo se activó, a través de
las redes sociales, el presidente Calderón, el presidente electo Peña Nieto y
gran parte de la clase política del país enviaron sus condolencias al ex
gobernador, pedían y clamaban justicia, el gobernador de Nuevo León Rodrigo
Medina de la Cruz tras condenar el homicidio puso de manifiesto el apoyo
"Nuevo León aportará lo que tenga que aportar para ello, si es que podemos
apoyarlos en algo, pero sí manifestarle toda mi solidaridad y apoyo"
Solo me pregunte ¿Porque aquí todo el apoyo
institucional?, ¿Porque aquí todo el despliegue en materia de seguridad?
¿Porque aquí si la preocupación? ¿Porque en este caso querer impartir justicia,
dar con los culpables? ¿Porque en este caso la coordinación entre estados
vecinos? La respuesta es más que evidente, los cuestionamientos quizá hasta
absurdos, si a todo, porque le dolió y preocupó a la clase privilegiada del
país, a la clase que esta en el poder,
porque los miembros de la delincuencia organizada rebasaron un límite.
Las
investigaciones han sido efectivas, al segundo día ya había cuatro arraigados,
al día siguiente cayó el subdirector operativo de
la policía municipal de Acuña, Rodolfo Castillo Montes, ya que de acuerdo a las investigaciones con engaños, citó a José
Eduardo en el ejido Santa Eulalia, entre Ciudad Acuña y Jiménez, donde el joven
funcionario fue privaron de su libertad para posteriormente ser asesinado.
Nadie debería ser privado del regalo más valioso que
tenemos: “La vida”, sea rico o pobre, sea funcionario o ciudadano, hombre o
mujer, adulto o niño, y si esto llega a pasar, quienes imparten justicia deben
de actuar como en el caso de José Eduardo Moreira Rodríguez, porque con esto
quedo más que claro que si hay el recurso humano, técnico, de inteligencia que
se necesita para dar con los culpables, lo que a veces falta es voluntad.
Hemos quizá perdido -por los mismos acontecimientos- la
capacidad de asombro, empezamos a verlo como algo natural, y cuando algo se
vuelve cotidiano se convierte en parte de nuestro entorno y en eso, todos (
autoridades y ciudadanos) hemos contribuido.
Si aquellos que infringen la ley estuvieran realmente en
un Centro de Readaptación Social, si las autoridades no se prestaran a la
corrupción, si fuéramos una sociedad responsable y denunciáramos, sin temor a
represalias, si fuéramos “un poco” mejores seres humanos, no lamentaríamos la
muerte de José Eduardo Moreira Rodríguez, ni la de miles de jóvenes, de hombres
y mujeres, que para mi son igual de atroces, no tendríamos a miles de familias
llorando, pidiendo, exigiendo y hasta mendigando justicia, pero mejor aun, no
estaríamos lamentándonos los 60 mil muertos que la guerra de Felipe Calderón
Hinojosa ha dejado a lo largo de 6 años, de lo que pasará a la historia como el
sexenio de la muerte….