Los Políticos
Nemi Dib y los viejitos
Salvador Muñoz
El asilo Sayago, en la capital de Veracruz, es un recinto de
milagros… no tanto por los casi 80 ancianos que sobreviven en ese lugar ante el
abandono de familiares, sino por otros hechos extraordinarios que hacen pensar
que Juan Antonio Nemi Dib, titular de Salud, es ignorante de lo que ocurre en
tal lugar, pues de tener conocimiento, sería otra cosa.
Ubicado casi en el centro de la Atenas Veracruzana, el asilo
Sayago tiene cupo para albergar a 80 personas, pero lo increíble es que igual
tiene cupo para tener a 80 administrativos, entre cocina, lavandería,
intendencia, enfermeras y doctores. ¡Vamos! Hablamos de que cada empleado del
Sayago bien podría hacerse cargo de un residente.
Al ser refugio de personas de la tercera edad, es común que
sufran enfermedades crónicas degenerativas como hipertensión, problemas
cardiacos y diabetes, entre las más comunes. A ello hay que agregar los
problemas psiquiátricos, como Alzheimer, esquizofrenia y demencia senil.
Y por si eso fuera poco, súmele a ello las enfermedades propias
de la temporada, como en estos días fríos, que una gripe o neumonía.
El primer hecho extraordinario ocurre aquí: No hay
medicamento ni recursos para atender a estos casi 80 residentes del Sayago por
dos razones:
La primera) Del diez por ciento de familiares de estos
ancianos, quizás siete u ocho son los que se preocupan por suministrar al menos
medicina para su viejito o viejita…
La segunda) Aun cuando se presuma abasto en medicina en la
secretaría de Salud, en el Sayago no llega…
El segundo hecho extraordinario o milagroso se da, aunque
sea en poquito, a través de las donaciones, apoyos, recursos, de personas
altruistas que palian un poco la crisis que se vive en el Sayago.
Quizás un lector podría abogar por los recursos del 65 y Más
pero allí es que se da el tercer hecho extraordinario pues muchos no saben
dónde quedaron los recursos de este programa… bueno, dicen que no todos lo
desconocen: la ex directora Verónica Rodríguez pudiera tener una mejor idea de
ello pero, ¡oh! ya no está.
Por cierto, es la segunda ocasión en que Verónica Rodríguez
fue directora del asilo Sayago y en las dos ocasiones su salida ha sido
envuelta entre la sospecha y otras cositas… este es el cuarto hecho
extraordinario.
En su lugar entró Inés Huerta, quien aseguran se confrontó
con todo mundo, desde administración hasta con su antecesora, a quien en plan
de broma, dicen que la demandó por un fraude o malversación de recursos… total
que no aguantó mucho Inés Huerta lo que da lugar al quinto hecho extraordinario
en el Sayago: Renunció al cargo y desde el 20 de diciembre a la fecha, ¡no hay
dirección en el Asilo!
Pudiéramos dejar hasta un quinto los hechos extraordinarios
que suceden entorno a casi 80 ancianos olvidados, la mayoría, por sus
familiares, olvidados por una sociedad ojete que ve como estorbo a la tercera
edad, pero para los políticos, son un botín electoral, pero no podemos pasar
por alto ¡el sexto hecho extraordinario en el Asilo Sayago! En un lugar tan
reducido como lo es este inmueble con la cantidad de personal y residentes, un
espacio de recreación a su interior, era el remanso donde algunos ancianos
podían pasar momentos de paz, quietud y tranquilidad… ¡y ya no lo tienen!
Desde hace un año, se viene realizando una rampa para las
personas de la tercera edad pero todo indica que hubo una confusión en el
proyecto de obra porque se habla de una inversión de cuatro millones de pesos
para tal y hasta el momento, con seis meses de labores y otros seis de trabajos
parados, la RAMPA se convirtió en TRAMPA…
Se insiste, ante estos hechos extraordinarios alrededor del
Asilo Sayago y de sus residentes, quien escribe apuesta a la ignorancia de Juan
Antonio Nemi Dib; no creemos que pueda ser de otra forma que ocurran estos
hechos bajo las narices del secretario de Salud.
¡Esos Abreu!
Una precisión: Hace años, cuando iniciaba en esto del
periodismo, puse en un pie de foto que Guillermo Zúñiga Martínez era el
presidente del CEN del PRI. El error, porque realmente era del CDE, no pasó de
una llamada de atención por el director Yayo Gutiérrez. Después, confundí a
José Luis Santiago López con Juan Herrera Marín, igual, en un pie de foto… no
pasó a mayores. Lo peor vino después: a la muerte de Juan Malpica Mimendi, los
dedos me traicionaron y escribí “Malpica Vivendi”, que no pasó de otra llamada
de atención y una persona que estuviera cerca de mí, para que no cometiera más
burradas. De lo que cuento, del inicio para acá, han pasado más de 20 años ¿y
qué cree? sigo cometiendo burradas. Mi víctima reciente: el dirigente de la
Canacintra-Xalapa, al haber cometido un “hermanamiento involuntario” con el
amigo Juan de Dios Sánchez Abreu, pues a don Carlos Salvador Abreu Domínguez le
puse sus apellidos. Ofrezco una disculpa a don Carlos Tocayo y a los lectores…