jueves, 2 de enero de 2014


PARÍS ERA, ES Y SEGUIRÁ
SIENDO UNA FIESTA.

 “Deseando a todos mis lectores que el 2014 sea una fiesta”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.



Decidí iniciar las columnas del 2014 con una obra que es toda una joya de la literatura universal y me refiero a las memorias de Ernest Hemingway, tituladas “París era una fiesta” ya que este 2014 se cumplen 50 años de su publicación, son memorias magistrales que nos narran la vida de uno de los escritores más importantes a nivel mundial del siglo XX, en un periodo que abarca de 1921 a 1926, cuando el escritor vivió sus felices años veintes en París, junto a su primera esposa Hadley y su hijo conocido con el sobrenombre de Bumby.

Las memorias están llenas de historias, anécdotas, lugares, personajes, cuentos, libros, novelas, escritores, amistades, borracheras, cafés, restaurante, y muchas cosas más, en general las memorias al narrar la vida de Hemingway, son por lo tanto una lectura de enorme cultura, pero de manera especial algo que quiero compartir con mis estimados lectores en esta primera columna del año, es que uno de los grandes mensajes que nos deja Hemingway en sus memorias de joven, es que cuando él y su primera esposa Hadley eran muy pobres, fueron sus años más felices y siempre los recordaba con nostalgia, alegría, porque a pesar de la pobreza, su vida en París era una fiesta.

Las memorias fueron escritas ya siendo Hemingway un escritor consagrado, empezó a escribirlas en 1957 y fueron terminadas en 1960, las inició en Cuba lugar donde vivió los últimos años de su vida y se publicaron en 1964 en Estados Unidos, tres años después del suicidio del escritor, el aperitivo para leer las memorias se encuentra en una carta que envió Hemingway a un amigo en 1950, la cual describía a París de la siguiente manera: “si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas a donde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue”.

En las memorias encuentras amistades en la vida de Hemingway, de enorme valor e influencia, Ejemplos Gertrude Stein, Ezra Pound, y particularmente Scott Fitzgerald, entre otros, pero son ellos tres personajes centrales de las memorias.

De Gertrude Stein conoce uno a la mujer rica que era una mecenas para todos los escritores de la época, compraba las pinturas de su amigo Picasso, escribía, revisaba trabajos, una mujer gorda pero agradable, abiertamente lesbiana, confirmas que ella bautizó a esos grandes escritores como “la generación perdida”, pero el origen del término no lo pensemos como algo rebuscado, planeado, o exactamente relacionado con la primera guerra mundial, proviene de la descompostura de su Ford T y cuando lo llevó al mecánico la hicieron esperar, el muchacho no compuso el coche, Gertrude se quejó con el patrón y este regaño al empleado diciéndole que todos ellos eran una “generación perdida”.

“eso es lo que son ustedes. Todos ustedes son eso – dijo Miss Stein-. Todos los jóvenes que sirvieron en la guerra. Son una generación perdida.

-¿de veras? Dije.

-lo son – insistió-. No le tienen respeto a nada, se emborrachan hasta matarse”.

De Scott Fitzgerald es al que más se refiere Hemingway, de entrada es su amigo y eso basta, pero además nos narra lo grande del escritor, también sus graves problemas de alcoholismo, sus viajes a Lyon, las borracheras de Scott con su esposa Zelda, los magistrales cuentos y sobre todo una de las novelas más importantes del siglo XX, El Gran Gatsby la cual conoció y revisó Hemingway antes de que el mundo la conociera, siempre manifestó que El Gran Gatsby era una novela maravillosa y que Fitzgerald podría aún escribir más y mejor, pero que el mal de Scott era su esposa Zelda, porque al amarla tanto ella siempre lo inducia a las borracheras, el final de los Fitzgerald fue trágico, por lo regular como se vive se muere, independientemente a ello, Scott fue un genio y amigo fiel de Hemingway.

No encuentro ningún problema fuerte entre Hemingway y su esposa Hadley, se llevaban bien, ella lo apoyaba, le respetaba su espacio como escritor, para nadie es un secreto que Hemingway fue machista, parrandero, jugador, bebedor, mujeriego, pero no se leen ni se perciben problemas entre ellos, por supuesto él la amaba y ella lo amaba tanto que a pesar de la pobreza en que vivían eran felices,  nos narra literalmente el escritor que “Mientras estaba trabajando en algo mío, me resultaba necesario leer al acabar de escribir. Si uno sigue pensando en lo que escribe, pierde el hilo y al día siguiente no hay modo de continuar. Yo necesitaba hacer ejercicio, cansarme el cuerpo, y además era buena cosa hacer el amor con la persona que uno amaba. No había nada mejor que eso”.

Mi estimado lector, si este 2014 así vivimos nuestra vida, aparentemente rutinaria, es decir, amando lo que hacemos, lo que tenemos, tanto en París como en cualquier lugar del mundo, la vida sin duda alguna, será una fiesta.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com