CRÓNICAS
URGENTES
Antes
de comenzar la entrevista, Juan Simbrón, líder moral del Totonacapan, pregunta
en tono de afirmación: “Para otra sección de cultura.” Y entonces se dice a sí mismo en voz alta: “los
asuntos de los indígenas, se ven más que como problemas de gente que no tiene, como
historias de curiosidad para turistas”.
Alentado
por la insistencia de que no abandone el tema, prosigue: “es doloroso para mi
gente tener tantas carencias; ver los ríos y arroyos contaminados por los más
de dos mil pozos petroleros de PEMEX en la región y que sus parcelas de
naranjas o mandarinas a veces pierdan cosechas completas a causa de eso”.
“Mi
gente compra a veces en el camión de Diconsa, que trae algunos productos de la
canasta básica a precios más bajos, pero no viene seguido. Pero los turistas no quieren oír de eso; sólo
de volador o de purificación, o de cumbre Tajín o de comida”.
“Pero
totonacapan no son sólo 5 o 6 días de la cumbre; los otros días del año, la
gente enferma y no tiene doctor, ni hospital… hasta Poza Rica. Los jóvenes para
estudiar tienen que ir lejos y eso cuesta, y con beca no alcanza, por eso pocos
dejan la cabeza de cochino para convertirse en cabeza inteligente”.
Pero
tras la denuncia, recuerda: “Somos gente de paz. Creemos en el diálogo. Tata
dialoga con el alcalde, con gobernador, con el presidente que ha estrechado mi
mano; varios de ellos… Peña ya vino. Logramos
algunas cosas, poquitas, pero falta mucho más.
He ido al congreso a hablar por mi gente. A la universidad, para que les traigan
educación a los jóvenes. No queremos que
los agarre el vicio. Hay muchachos buenos, lo que no hay, son oportunidades”.
Ante
el cambio de tono y tema, ineludible la pregunta:
—¿Por
qué no exigir en lugar de suplicar?
“Somos
gente de paz, queremos colaborar, gestionar, cumplir las reglas. No queremos regalado, somos de trabajo.
Tenemos talleres, enseñamos a la gente oficios, organizamos a las mujeres para
producir. Somos aliados”.
--
Tata; pero así no avanzan; o poco, y muy lento.
El Tajín es un negocio concesionado sin concesión, que se maneja desde
el DF y que deja muy poco a la comunidad del Tajín y a los totonacos. Fabrica
una imagen comercial que explota a su pueblo y su entorno; que le ha quitado lo
sagrado a lo más preciado para ustedes y:
¿dónde están los beneficios?
Silencio.
—
El ritual del palo volador comienza cuando…
Juan
Simbrón, pronto cumplirá 99 años, de los cuales ha luchado todos. Y sigue. A su estilo, pero sin abandonar. En
completa lucidez. De una pieza. En estos tiempos en los que para donde uno
voltee todos están podridos, tener cerca a un hombre como este es una
bendición; lo admiro profundamente. Es mi chamán.
Cualquier comentario para esta columna que
si quiere oír de los verdaderos asuntos indígenas a:
Twitter: @aerodita