Números Rojos
¿Funcionará el Régimen de
Incorporación Fiscal?
Brenda Caballero
¡Tortillas de mano! ¡Lleve
sus tortillas de masa negra! ¡Gorditas de chicharrón y de frijol! me ofrece una
señora que se encuentra colocada a un lado de la banqueta. Aunque me encantan
las tortillas de mano le agradezco el ofrecimiento, con un “por el momento no”.
Sigo caminando y en
la misma acera veo otros puestos de verduras ambulantes, de jugos y frutas y
otros de pollo destazado.
¿Cómo le van a hacer esas marchantas y comercios para pagar sus impuestos? He de entender que
la autoridad municipal ya les cobra una cuota de piso, pero ¿Qué van a hacer
para pagar las contribuciones federales como el Impuesto Sobre la Renta (ISR) e
Impuesto al Valor Agregado (IVA)?
Seamos realistas, estos pequeños comerciantes ni siquiera pagaron las
cuotas correspondientes al antiguo Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repeco),
es más, dudo que tengan su Registro Federal de Contribuyentes (RFC); luego
entonces ¿cómo van a ser parte del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) y
presentar sus declaraciones vía electrónica? ¿Cómo decirles que tienen que
facturar y tener un correo electrónico cuando ni siquiera saben prender una
computadora?
Realmente podríamos hablar hasta de una crisis nacional si el gobierno
federal llegase a hacer barrido de calles e incorporarlos como pretende hacerlo.
Según información de la Secretaría de Hacienda difundida a principios
de este mes, se había logrado captar al Régimen de Incorporación Fiscal 4.2
millones de contribuyentes, aunque si nos vamos dos meses atrás, la autoridad
reportó que tenía 4.1 millón, pero hacía la aclaración en ese entonces que 3.5
millones venían del régimen de pequeños contribuyentes, es decir que habían
pasado en automático y que sólo 600 mil eran nuevos, ¿será entonces que en dos
meses la autoridad logró incorporar un millón más?
Aquí las cifras no cuadran y parecen infladas, tomando en cuenta que en
estos seis meses muchos contribuyentes han dado de baja sus actividades ante
Hacienda y se han “incorporado” ¡pero a la Informalidad! a pesar del paquete de
beneficios sociales que presenta el Régimen de Incorporación Fiscal.
Sin duda alguna, julio será un mes clave para que el Servicio de
Administración Tributaria (SAT) vea realmente cuántos contribuyentes “reales”
tiene, ya que en este lapso los que integran el Régimen de Incorporación
Fiscal, (lamento no abreviarlo, pero según la propia autoridad ya no se puede
decir RIF) presentarán su primera declaración bimestral correspondiente a enero
y febrero. ¡Cha cha, cha, chaaaaannn! ¿Presentarán su declaración los 4.2
millones de contribuyentes del padrón existente?
No pretendo ser pesimista, pero según el propio titular del SAT, Aristóteles
Núñez Sánchez, al primero de julio sólo habían recibido 2 mil 800 declaraciones
correspondientes al Régimen de Incorporación Fiscal.
Una de las causas principales por las que el SAT dio prórroga para la
presentación en agosto del segundo y tercer bimestre fue precisamente porque su
sistema de presentación de internet se iba a ver saturado para julio, tomando
en cuenta los 4.2 millones de contribuyentes multiplicados por 3 declaraciones
correspondientes a los bimestres transcurridos.
Aunque déjeme comentarle que si el contribuyente del Régimen de
Incorporación Fiscal no presentó su declaración en julio y lo hace en meses
posteriores, el incumplimiento de la primera declaración le empezará a contar
para el cambio automático del Régimen de Incorporación Fiscal al General de
Ley, luego entonces ¡ojo! ¡mucho ojo!
Aquí es donde habrá un gran problema, pues grupos que estaban en el
Régimen de Pequeños Contribuyentes como los taxistas, se niegan a declarar o a
informar a través del portal del SAT pues tienen la esperanza (apoyada por
varios legisladores) de que se vuelva a la cuota fija. Aunque como van las
cosas y a pesar de que varios legisladores del PAN (105) han metido amparos
contra la reforma fiscal, no se ve que el Gobierno Federal (en específico, el
titular de Hacienda Luis Videgaray) eche marcha atrás. Pues si este fuese el
caso, comprobaría lo que todo México sabe: emplear tecnología en la recaudación
fiscal en un contribuyente que está en pañales en cultura fiscal y uso de
computadora, es un error total que llevaría de forma inmediata a Luis Videgaray
a renunciar.