Al Estilo Mathey
Órale, la Presidenta manda carta al reportero.
Bueno, también a otros cuantos millones de viejitos.
Seguro usted recibió la carta de Doña Claudia.
La pensión “no es favor ni concesión”, es “humanismo”
Por Gustavo Cadena Mathey
(Premio Nacional de Periodismo otorgado por periodistas de la Ciudad de México)
Buenos, aunque helados días, apreciado lector:
No es por presumir —como dicen Miguel Molina y Manolo Santiago, que dicen los misantecos— pero la mismísima Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, me escribió una carta. Sí, a mí. En esa carta me pone “querido”.
Claro, pudo haber sido más sincera y poner “mi querido reportero”, o “mi querido viejo”; pero prefirió disfrazar el asunto con un “queridas y queridos adultos mayores”. Así, la misiva llega como caricia burocrática: personal y masiva a la vez.
Lo cierto del tema, ahí lo señala, es que la pensión “no es favor ni concesión”, nos recuerda. Y uno piensa: menos mal, porque si fuera favor, ya estaríamos en la fila de los olvidados.
El párrafo completo refiere:
“La pensión universal que reciben no es un favor ni una concesión. Es un derecho constitucional que nace de un gobierno humanista que reconoce en las personas mayores los años dedicados a sostener sus hogares, impulsar sus comunidades y abrir caminos para las nuevas generaciones. Su dignidad es nuestro punto de partida; su bienestar, una obligación ética y humanista”.
Ajá… mucho humanismo en el papel, pero en la práctica seguimos esperando que no se caiga la señal. Porque ya sabemos: los discursos llegan con estampilla, pero los derechos se sostienen con hechos. Ora y ¿entonces no tenemos obligación legal con su gobierno?
Como siempre insisto: tengamos paz y armonía en el hogar. Cuidemos el agua, las plantas… y también la democracia. Porque igual que el WiFi, si no se protege, un día se cae y nos deja incomunicados. Y la democracia, a diferencia del internet, no tiene repetidor. ¡Aguas!
