martes, 24 de febrero de 2026

 


TIERRA DE BABEL

Jorge Arturo Rodríguez

Sin problemas ni preocupaciones

Aperitivo 1: “Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país.” (Thomas Macaulay). Creo que a muchos les quedó el saco, pero no importa, se lo sacuden cual prenda empolvada o descuidada de caspa, que no de conciencia.

Aperitivo 2: “Aprovecho primero para dar el pésame a las familias de nuestros compañeros que perdieron la vida, y un reconocimiento a nuestro personal militar que realizó una operación exitosa, se puede ver desde muchas ópticas, pero es definitivo que cumplieron su misión y, ¿qué es lo que se demostró? La fortaleza del Estado mexicano”. (General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional). Sí, reconocimiento. Sí, fortalecer el Estado mexicano. Y sí, falta mucho por hacer. Que así sea.

Atribuyo mi alto nivel de preocupación y, al mismo tiempo, mi alta pasividad a presión, a lo que una vez me dijo mi madre: “¿Para qué te preocupas, si no vas a cambiar el mundo?” Con esa interrogante he vivido y no puedo dejar de interrogarme: ¿Hacía adónde carajos vamos? ¿Dónde terminará todo? ¿Habrá un nuevo comienzo? ¿Vana preocupación? He aprendido y aprehendido que la vida es solo una, ni quien lo niegue. Entonces, pos sí, allá cada quien, que se rasque como pueda. Pero en lo que se pueda dar un minuto de silencio… Perdón, un minuto de alivio si no espiritual, al menos de olvido pasajero de esta cruenta realidad que sin mí, sin ustedes y otros tantos, continuará, porque el show debe seguir.

Dice así: “Una señora para un ómnibus y le pregunta al chofer: ‘Señor, ¿qué puedo tomar para ir al cementerio?’ Y el chofer contesta: ‘No sé, cianuro tal vez’”. Al día de hoy, lo que consumimos es, como siempre, pan y circo; bueno, últimamente poco pan y más circo, maroma y teatro.

Me doy “F5”. Me asaltan uno que otro poeta -ay, la poesía- y me susurran. Ramón de Campoamor: “Las preocupaciones se pierden con el tiempo”; Federico García Lorca: “Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir”. 

En la distancia diviso los “diálogos” de intereses y “acuerdos” en lo oscurito por las reformas a la Constitución Federal, leyes nacionales y estatales, avances para fortalecer la seguridad, mantener la gobernabilidad y, al mismo tiempo, asustan las estadísticas, números de asesinados, secuestrados, desaparecidos, fraudes, extorsiones. 

Mientras, los “malosos” -¿quiénes son realmente?-, hacen de las suyas; mientras, una manta ensangrentada nos cubre. ¿Acaso soy drástico? ¿Un genuino pesimista que cree en el bien de y para los demás?

Jules Renard dice que lo que distingue al hombre de los otros animales son las preocupaciones financieras; y es una verdad que algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae, dijera Confucio.

“Deja de preocuparte, chingaos”, me reclamo. “¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” (Mateo: 6:27-30). Claro que no. Pero, ¿dejaremos que las desgracias provocadas por la magnanimidad humana -¿hay desgracias divinas? - sigan avanzando? Sin meterme en camisa de once varas, creo, con Epicuro de Samos: “¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.” Dejémonos de faramallas. Cada quien a su trinchera. Le debemos mucho a las generaciones de hoy y venideras. Antes de que nos parta un rayo.

-Hola ¿te llamas google?

-No, ¿por qué?

-Porque tienes todo lo que busco, nena.

-¿Y tú te llamas yahoorespuestas?

-No, ¿por qué?

-Porque haces preguntas estúpidas...

Dijo Pierre Crétois: “No podemos pretender ser dueños absolutos de las cosas”. Y el escritor checo Václav Havel señala: “La tragedia del hombre moderno no es que sabe cada vez menos sobre el sentido de su propia vida, sino que se preocupa cada vez menos por ello.”! Ahí ‘ta.

El que tenga odios… Y si no, chequen lo que expresa Diana Aurenque: “Los humanos no aceptamos que somos un simio evolucionado”.

Clarito como el agua que corre por mi casa, turbia, turbia, turbia… O lo que es lo mismo, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe.

Le dice una madre a su hijo:

-¡Me ha dicho un pajarito que te drogas!

-¡La que se droga eres tú que hablas con pajaritos!

Los días y los temas

Ante la amenaza amenazante de una guerra mundial, incluso regional, para no hablar de lo que padecemos en México, yo ya empecé a guardar, atesorar palos y piedras. ¿Por qué? Pos, preocupado que vivo, recuerdo que Albert Einstein, dicen que dijo o parafraseó: “No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial se peleará con palos y piedras”. 

En fin, releyendo la novela La muerte de Artemio Cruz, de mi entrañable Carlos Fuentes, escrita en los sesenta del siglo pasado, claro, uno de los personajes, casi terminando la revolución mexicana -así, en minúsculas-, expresa: “Desventurado país que a cada generación tiene que destruir a los antiguos poseedores y sustituirlos por nuevos amos, tan rapaces y ambiciosos como los anteriores”.

Y así, por los siglos de los siglos…

De cinismo y anexas

No todo es desgracia, mis fans. Un cepillo de dientes dice: “A veces pienso que tengo el peor trabajo del mundo”. El rollo de papel sanitario expresa: “Sí, seguro…” 

Ya que andamos por el baño, Una mujer dice: ¡Ya sé porque estoy engordando! ¡Es el shampoo! Hoy me di cuenta de que en el envase dice “para dar cuerpo y volumen”. Desde hoy empiezo a bañarme con jabón de lavaplatos que dice “disuelve la grasa hasta la más difícil”.

***

-Buenas, le llamamos por una encuesta. ¿Su nombre?

-Adán.

¿Y el de su mujer?

-Eva.

-Increíble, ¿la serpiente vive aquí también?

-Si un momento. ¡Suegra!, la buscan...


Hasta la próxima.