Ante la inseguridad, Morena intenta imponer un voto de silencio
Por Héctor Yunes Landa
El “voto de silencio” en contexto de inseguridad es la negativa forzada, por miedo a represalias, de ciudadanos o medios de comunicación a denunciar o reportar actos criminales y violencia.
Esto permite que los grupos delictivos actúen con impunidad, ya que no hay testigos ni denuncias formales.
A pesar de ello, la mayoría de los gobiernos de Morena intentan imponernos un “voto de silencio” -ya sea a través de la coerción, la descalificación o la subordinación de algunos medios- para ocultar la corrupción, la incompetencia y la inseguridad que vivimos. Veracruz no es la excepción.
El gobierno se equivoca: lo que siembra temor en la población no es la denuncia sino el silencio oficial.
El jueves pasado, en uno de mis habituales recorridos por el estado fui testigo de uno de los tantos hechos violentos que ocurren en Veracruz.
Como lo hice público en mis redes sociales, en mi camino a Huatusco, a unos 300 metros antes de llegar a la comunidad Mata de Zarza del municipio de Puente Nacional, observé un cuerpo ensangrentado envuelto en una sábana, amarrado con una reata y con un palo en la espalda que lo sostenía sentado.
De inmediato lo informé de la autoridad estatal a través del secretario de Gobierno.
Horas después de mi publicación, el gobierno municipal emitió un comunicado en el que asegura que “nuestro municipio mantiene condiciones de tranquilidad y de gobernabilidad y de manera permanente se trabaja en coordinación con las instancias se seguridad estatal y federal para salvaguardar la integridad de las familias de Puente Nacional.”
A pesar de quienes intentaron generar un conflicto, no lo hubo. Agradezco las prudentes declaraciones, tanto de la alcaldesa de Puente Nacional como del secretario de Gobierno, respecto de mi publicación en redes sociales sobre este macabro incidente.
No así, a la caterva de pasquinerosos cuatroteístas que salieron en ‘nado sincronizado’ a descalificarme, asumiendo la falsedad de los hechos sin siquiera investigar. Por supuesto, la mayoría de los medios dieron una cobertura objetiva de lo que sucedió.
Si se pudo tratar de una broma, como sugieren de buena fe algunas versiones, entonces las propias autoridades lo hubieran aclarado.
Unas horas después, en el municipio de Cuichapa, fue hallado el cuerpo sin vida de un hombre que horas antes habría sido privado de la libertad en el municipio de Omealca.
Por desgracia, Veracruz sigue siendo uno de los estados con mayor violencia política en el país. En sólo una semana, se registraron tres hechos criminales vinculados con autoridades municipales: el atentado en el domicilio particular del alcalde panista de Banderilla, el asalto al presidente municipal priista de Zacualpan y su esposa; y el asesinato del hermano de la exalcaldesa morenista de Mixtla de Altamirano.
Para el gobierno fueron eventos sin importancia: en Banderilla, los disparos no fueron dirigidos a la casa del alcalde, sino “afuera” del inmueble; el asalto al alcalde de Zacualpan fue en Tlaxcala -ruta que debe recorrer desde Xalapa-; y del asesinato en Zongolica, ni una palabra.
Los veracruzanos no nos vamos a callar. ¿Quieren que dejemos denunciar hechos tan graves que lastiman a la sociedad? Hagan su trabajo.
La puntita
¿Quién está detrás del cártel Inmobiliario en Veracruz? La persecución a notarios sólo busca proteger a funcionarios y jueces involucrados. Pese a las denuncias y casos concretos, no han cesado ni “al maquinista”.
