lunes, 2 de marzo de 2026

 


Fuerzas armadas recuperan la autoridad y confianza de los mexicanos

Por Héctor Yunes Landa 

​Días antes del operativo que llevó a la captura y la muerte del poderoso capo Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y uno de los hombres más buscados por México y Estados Unidos, el Ejército Mexicano y la Fuerza Aérea celebraban el aniversario de su creación.

Esta coincidencia cobra especial relevancia por varias razones, no sólo por la fecha cívica, sino por el papel que hoy juegan estas instituciones en la defensa del territorio nacional, el combate a la delincuencia organizada y la seguridad del país.

De acuerdo con la última encuesta presentada por el INEGI en enero pasado, las Fuerzas Armadas (Armada, Fuerza Aérea y Ejército), siguen siendo las instituciones más respetadas por los mexicanos, a pesar de algunos mandos involucrados en temas de huachicol, corrupción y violaciones a los derechos humanos.

En efecto, un grupo de personas no define a una institución. Hoy, con la caída del capo más importante del país -operativo en que al menos 25 elementos del Ejército y la Guardia Nacional perdieron la vida-, las Fuerzas Armadas del país han recuperado la autoridad y la confianza de los mexicanos.

Por cierto. Hago un paréntesis para referirme al error imperdonable cometido por el gobierno federal en este acto heroico.

Con la difusión de los nombres y apellidos, así como los lugares de origen de los elementos del Ejército y de la GN caídos durante el operativo para detener al Mencho, el gobierno federal morenista prácticamente dictó sentencia de muerte a sus familiares, entre ellos, varios veracruzanos.

¿Acaso ya olvidaron la masacre en contra de la familia de un elemento de la Marina caído durante el operativo para capturar a Arturo Beltrán Leyva, el “jefe de jefes”, en Cuernavaca, justo cuando asistían a su funeral? Hoy las familias de estos héroes son víctimas de un gobierno irresponsable.

Las fuerzas armadas -el Ejército y la Fuerza Aérea entre ellas- son instituciones fundamentales para la seguridad del país, nacidas del pueblo, que garantizan la soberanía nacional, la seguridad interior y actúan como pilares de la ayuda social mediante el Plan DN-III-E. Su alta confianza ciudadana se basa en su lealtad, disciplina y auxilio a la población en desastres.

Decía el Coronel Juan Ibarrola Martínez, abuelo de mi muy querido sobrino político Juan Ibarrola, experto en temas de fuerzas armadas, que el soldado es el corazón del pueblo.

En los últimos años, las fuerzas armadas sufrieron un desgaste importante en el ánimo de los mexicanos por haber asumido tareas que tradicionalmente correspondían a autoridades civiles, lo que para muchos resultó en una especie de ‘militarización del gobierno’, pero no del país.

Asumieron funciones que antes no tenían. Así, particularmente el Ejército, empezó a cumplir tareas de seguridad pública, construcción de infraestructura, control y administración de aduanas y puertos, administración de empresas estatales y hasta la distribución de vacunas y libros de texto.

Por ello, es importante no olvidar el origen constitucional del Ejército y su papel en la defensa del orden legal y la soberanía del país. 

La puntita

Lo dicho. La incorporación de la UPAV a la SEV resultó un tiro en la sien. Por eso los alumnos no tienen clases, más de cinco mil docentes y administrativos siguen sin cobrar y sin contratos; y no hay quien expida títulos, certificados o cualquier trámite administrativo. Curaron la enfermedad matando al enfermo.