Punto de Vista
* Manchas negras en Veracruz
Por Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
¡Vaya escenario! *** Baja producción de gasolinas, el precio internacional por las nubes (producto de la guerra de Estados Unidos contra Irán) y la obra emblemática de la cuarta transformación, la refinería “Olmeca” de Dos Bocas, consumiéndose entre las llamas. *** Petróleos Mexicanos (Pemex) reportaba hasta la tarde de este martes la muerte de cinco personas, como consecuencia de un incendio ocurrido “en las inmediaciones” de la planta. *** La paraestatal informó que las fuertes lluvias provocaron “el desborde de aguas aceitosas” hacia afuera de la refinería “Olmeca”, donde se formó un encharcamiento que se prendió por las chispas que lanzó un transformador. *** Pemex dio a conocer que el incendio ya fue controlado (no sofocado) y que no representa riesgo para la población ni para los trabajadores de la refinería. *** Minutos antes de que concluyera la conferencia “mañanera”, la presidente Claudia Sheinbaum dio el primer reporte sobre este incidente. Ahí se dijo que a las 06:00 horas del martes se detectó la acumulación de aceites alrededor de la barda perimetral. *** “El evento pudo originarse por la acumulación de posibles residuos de hidrocarburo, derivada de las lluvias torrenciales e inundaciones registradas en la zona”, se dijo.
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Era un tema muy simple; delicado, sí, pero muy simple. Un tema que a los veracruzanos ya no sorprende: la aparición de manchas de petróleo en el litoral. El fenómeno, sin embargo, volvió a exhibir esa maldita manía de las autoridades de minimizar los hechos.
Así como las inundaciones del año pasado en el norte de la entidad empezaron con un reporte de que había “un ligero” desbordamiento del río; así como la muerte de una maestra jubilada que había sido secuestrada por el crimen organizado se atribuyó a “un infarto”, o el descarrilamiento de un tren se convirtió en “un percance de vía”, así las autoridades -tanto federales como estatales- se refirieron a “unas cuantas manchas que ya fueron retiradas”.
Pero bien lo decía aquel poeta inglés Alexander Pope: “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”.
El problema con los actuales gobernantes es que no se ponen de acuerdo para construir una sola narrativa. Cuando la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, nos contaba acá una versión sobre los derrames de crudo (que los había provocado un “barco privado”), el gobierno federal admitía que seguía sin encontrar el origen de todo ese hidrocarburo.
Mientras la gobernadora y las alcaldesas de Veracruz y Boca del Río se apresuraban a asegurar que sus playas estaban “limpias” y que no había vestigios de petróleo, los valientes bañistas que salieron este martes a recorrerlas, salieron con los pies pintados de negro.
Y a todo esto: ¿sabe alguien qué han estado haciendo funcionarios de la administración estatal, como la secretaria del Medio Ambiente, Luz Mariela Zaleta Mendoza, o el procurador del Medio Ambiente en la entidad, Ángel Carrizales López?
Este es un consejo que le debieron dar a la gobernadora Rocío Nahle sus asesores, pero quizá no se atrevieron: delegue, ponga a trabajar a su equipo de colaboradores. No pretenda hacerlo todo usted, gobernadora; no puede ni sabe. Deje que los especialistas (se supone que por eso los incorporó a su gobierno) atiendan los temas que les competen.
Hoy fueron las manchas de petróleo, pero mañana serán las cuentas públicas.
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Epílogo.
Todo parece indicar que el reclamo de los pobladores de la comunidad de San Julián tendrá eco. El pasado lunes bloquearon la carretera Veracruz-Xalapa para reclamar por los cobros de la caseta de peaje y en su manifestación se encontraron con la gobernadora Rocío Nahle. *** Asentada en una “humilde” vivienda que renta en el fraccionamiento El Dorado, Rocío Nahle viaja por tierra a la capital del estado, cuando es necesaria su presencia, pues ella misma ha revelado que el equipo aéreo del gobierno estatal no está en las mejores condiciones. *** Su “compacta” comitiva (no más de 10 camionetas) se topó con el bloqueo de la carretera y la propia gobernadora se acercó a los manifestantes para escuchar sus demandas. *** Este martes una comisión de los pobladores fue atendida por el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, quien coincidió con ellos en que los requisitos que les han impuesto los concesionarios de la caseta de peaje (para otorgarles pases gratuitos a quienes habitan en esa comunidad) son exagerados. *** Y como “las oportunidades las pintan calvas”, de inmediato a la mandataria estatal se le ocurrió que para facilitar la movilidad de los pobladores de San Julián no había mejor recurso que los tristemente célebres camiones “Ulúa” que se han convertido en “unidades-maceta”, refundidos en corralones, porque no saben en qué usarlos.
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