Punto de Vista
* Los amigos de Duarte ahí están
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
El secretario de Seguridad Pública, Alfonso Reyes Garcés, no ha entendido que no basta con amontonar policías en una zona para abatir la violencia. La gobernadora Rocío Nahle lo respalda y se refiere a él como “una persona decente”, justo el calificativo con el que defendía López Obrador a Cuitláhuac García, y ahora ella ya sabe qué tan “decente” resultó su antecesor. *** Este lunes, tras la detención de “Abisaí”, señalado como uno más de los responsables del secuestro y asesinato de la maestra Irma Hernández, la Fiscalía de Veracruz finalmente se enteró de que el incremento de la violencia en el norte de la entidad obedecía a “una confrontación entre grupos criminales”. ¿De verdad no lo sabían? *** Y es que, curiosamente, a “Abisaí” lo encontraron mientras realizaban un operativo para desmantelar un campamento de una organización delictiva en el municipio de Coatzintla. *** Resulta que en el enfrentamiento con quienes ocupaban ese reducto criminal, luego de controlar el sitio, los policías encontraron a una persona que había sido privada de la libertad. Se trataba de “Abisaí”, a quien apodan “El Puerco”, que había caído en poder de la organización enemiga. *** La disputa territorial en el norte de Veracruz no empezó ayer. Tiene al menos siete años y ni la administración de Cuitláhuac García, ni la de Rocío Nahle, han podido frenar la violencia que azota a aquella zona. *** No todo se lo pueden atribuir a la guerra entre bandas criminales. No pueden olvidar que a la maestra Irma Hernández la secuestraron y mataron para mostrarles a los taxistas de la zona que debían cumplir con la cuota que les habían impuesto, o correrían la misma suerte que ella. *** ¿Hasta cuándo?
* * *
El periodista Arturo Reyes Isidoro tocó fibras muy sensibles de Javier Duarte. Nunca habrá de admitirlo públicamente, pero el exgobernador de Veracruz tiene muy bien guardada una lista de aquellos a los que creía sus amigos y que -lo descubrió demasiado tarde- resultaron unos ingratos.
Bien reza el dicho: “a los verdaderos amigos se les conoce en el hospital, o en la cárcel”.
En su columna de este lunes, Reyes Isidoro -un comunicador con larga trayectoria y sólido prestigio- dijo haberse enterado de que Javier Duarte “ya prácticamente se quedó solo”.
Explicó que el exgobernador veracruzano “habría estado recibiendo no sólo el apoyo solidario y moral de quienes fueron cercanos suyos, sino que incluso lo estuvieron ayudando a solventar su situación económica con aportaciones que le hacían, hasta que uno a uno se fue quedando en el camino diciendo que ya no podía más”.
El exgobernador, que no necesita mucho para salir a debatir en las redes sociales (hasta un conato de pleito fue suficiente, apenas la semana pasada) le respondió de inmediato al analista:
“Muy respetable Don Arturo, quisiera hacer de su conocimiento que ni me he casado, como usted ya lo aclaró, ni mis ex colaboradores me han abandonado, le informo que las personas que colaboraron durante mi gobierno y con quienes mantengo, en su mayoría, una amistad que trasciende lo político, siempre han estado pendientes de mí, en casi todos los casos han venido a visitarme y procuramos tener comunicación entre nosotros de manera frecuente”, escribió en su cuenta de “X”.
Y se refirió a ese supuesto apoyo económico que recibía de ellos: “desconozco a que se refiera ya que nunca les he pedido nada, por lo que nuevamente su fuente está más extraviada que un xalapeño en Beijing”.
Lo que yo sé sobre el tema (por terceras personas, pues hace mucho tiempo que no tengo comunicación con Javier Duarte, quien fue mi jefe durante ocho meses) es que siguen cerca de él algunos, no muchos, que eran sus amigos incluso antes de que fuera gobernador.
Sé que el exfiscal Luis Ángel Bravo Contreras -por ejemplo- es uno de los que lo visitan con alguna regularidad y que se sumó al equipo de juristas que llevan su defensa. Sé también que en los momentos de mayor presión para varios de los que fueron sus colaboradores, Javier Duarte les sugirió acudir al propio Luis Ángel Bravo para que les apoyara. Algunos de ellos no hicieron caso a la sugerencia, pues desde su óptica “sólo pretenden sacarme más dinero”.
El distanciamiento de muchos de ellos obedece a que no comparten su estrategia de “sumarse” (desde su limitada trinchera) a la campaña de la actual gobernadora Rocío Nahle y hoy asumen que tuvieron la razón, pues muy poco o nada le sirvió esa jugada al exgobernador, pues no recuperó su libertad.
Por esos caprichos del destino, en estos momentos dos actores políticos veracruzanos, confrontados desde hace muchos años, decidieron -por mera supervivencia- jugar con el mismo uniforme… para no para el mismo equipo.
Algo que une a Rocío Nahle y a Javier Duarte es su confrontación con la familia Yunes (la de El Estero).
Apenas hace unas horas alguien me narró un fortuito encuentro -allá por 2006 o 2007- en el restaurante La Gavia, de Xalapa, entre el entonces diputado local por el PAN, Miguel Ángel Yunes Márquez y quien fungía por aquellos años como subsecretario de Administración y Finanzas del gobierno estatal, Javier duarte de Ochoa.
El encuentro habría sido casual porque Duarte se acercó a esa mesa a saludar a un amigo, sin percatarse de la presencia de Yunes Márquez. Ya ahí y a invitación del diputado, el subsecretario tomó asiento y mantuvo una breve, aunque muy tensa conversación.
Eran los tiempos en los que los Yunes (los de El Estero) eran enemigos del “Jefe”, Fidel Herrera y sus colaboradores procuraban mantener prudente distancia, “no vayan a irle con el chisme”.
Ese restaurante suele ser punto de encuentro de actores políticos y en aquella ocasión fueron varios los que atestiguaron el encuentro. Entre ellos estarían Cuauhtémoc Velázquez (quien estaba en la misma mesa), Francisco Portilla Bonilla y Luis Ponce Jiménez.
Javier Duarte cumplió la totalidad de la sentencia que acordó cuando aceptó someterse a un juicio abreviado. Sin embargo, la nueva “mafia del poder” decidió que no era “prudente” otorgarle la libertad y le abrieron una nueva carpeta. La acusación es ridícula, pero fue suficiente para que un juez “del bienestar” decidiera que siguiera en prisión.
¿Cuenta con los recursos suficientes para mantenerse en las mejores condiciones posibles dentro de la cárcel?
Ya algún día, cuando vuelva a pisar las calles, nos lo contará.
De verdad, espero que sea pronto.
* * *
Epílogo.
Hasta la mañana del lunes sumaban 178 los cabildos que habían enviado el acta de respaldo a la renegociación de la deuda bursátil municipal. El plazo venció este lunes y la gobernadora Rocío Nahle le “encargó” a Ricardo Ahued que consiguiera las aprobaciones que faltaban (21). *** Hay mucha desconfianza por parte de las autoridades municipales, sienten que no les han contado toda la historia y temen que al final terminen embarcados en una aventura financiera que comprometa el futuro de sus municipios. *** Ya se verá si logran.
filivargas@gmail.com
