Un soldado en cada hijo te dio, el pánico de AMLO a la justicia
Por Héctor Yunes Landa
En más de un siglo, desde el desenlace de la revolución mexicana, nunca se habló de una posible intervención militar de los Estados Unidos en nuestro país.
Vaya, ni siquiera en los tiempos de la guerra fría, la creación del grupo Contadora o el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kike” Camarena. En el peor de los escenarios, éramos vecinos distantes, como lo describió Alan Riding.
Hoy Morena y sus dirigentes parecen convencidos de que podría suceder en cualquier momento. Sólo faltaría saber -como en el caso de Venezuela- cuándo, contra quien y en qué circunstancias sería la operación del ejército de Estados Unidos.
Sorprende que sea la nomenclatura de Morena y la 4T -con López Obrador y Claudia Sheinbaum a la cabeza- quien alimenta esa narrativa, es decir, una eventual intervención militar terrestre de los Estados Unidos en busca de aniquilar a los cárteles del narcotráfico.
Hasta ahora, las advertencias del presidente Trump no se habían tomado con seriedad. Pero la quirúrgica intervención militar en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro despertó todas las alarmas en el círculo más íntimo de López Obrador, la presidencia de la República y los más destacados morenistas, muchos de ellos, señalados por sus vínculos con el narco.
Y ante el temor fundado, recurren a un pueril nacionalismo, asegurando que millones de mexicanos tomarán las armas en caso de que, en efecto, el gobierno de Trump decida intervenir en México y llevar a los tribunales a políticos morenistas vinculados con el narcotráfico.
Nadie estaría a salvo, ni el propio López Obrador. “Si vienen por mí, el pueblo se va a levantar”, habría dicho en privado en semanas recientes, según documentan diversas crónicas periodísticas.
Por lo pronto, como lo publicó el periodista Raymundo Riva Palacio el jueves pasado, ya se ha instalado un sistema anti drones y radares en la finca del expresidente en Palenque, para proteger el espectro aéreo de la finca y las casas contiguas que ocupa su seguridad.
La captura de Maduro duró escasos 40 minutos -47 segundos para asegurarlo-, a pesar de la inteligencia cubana y el resguardo de cientos de militares en la Casa de los Pinos, un búnker que contaba con salidas alternas y áreas subterráneas, diseñadas para resistir incursiones y facilitar una eventual evacuación.
La presidenta también ha dicho: “Tengo un pueblo que me respalda. Nosotros no vamos a permitir nunca que se vulnere la soberanía; y si llegara a vulnerarse, hay un pueblo entero para defender a su patria”. Entonces, la eventual intervención militar sí es real.
Por supuesto que el pueblo estaría dispuesto a defender a la patria, pero no a un puñado de sátrapas que se apoderaron del país en contubernio con el crimen organizado. ¿Por qué López Obrador y Morena ven en el desmantelamiento de los cárteles un riesgo para su gobierno y sus dirigentes?
En un escenario así, ¿quiénes serían los primeros en tomar las armas? ¿los hijos del expresidente? ¿Los gobernadores acusados de vínculos con el narco? ¿Mario Delgado, Cuitláhuac García, Fernández Noroña, Salgado Macedonio o Layda Sansores? No es lo mismo acarrear para llenar el zócalo que tomar las armas.
Es el pánico de AMLO y Morena a la justicia.
La puntita
Cuando el OPLE asegura que “MC tuvo una deficiente estrategia jurídica en elecciones”, confirma lo que todos sabíamos desde el primer día: en Poza Rica y Papantla Morena ganó en la mesa y no en las urnas.






















