viernes, 20 de diciembre de 2013


DESPIDIENDO A
ÁLVARO MUTIS.

 Álvaro Mutis y Maqroll el Gaviero, Amigos Inmortales

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.



La penúltima columna del año la reservé para despedir a uno de los grandes escritores latinoamericanos en los últimos años, me refiero al colombiano por nacimiento y naturalizado mexicano Álvaro Mutis Jaramillo (1923-2013), quien se nos adelantó el pasado 22 de septiembre en la ciudad de México a los 90 años de edad.

Álvaro Mutis es uno de los grandes creadores latinoamericanos, recibió premios tan importantes a lo largo de su carrera como son: Premio Nacional de Letras (1974), el Premio Nacional de Poesía (1983), el Premio Xavier Villaurrutia (1988), los Premios Príncipe de Asturias de Letras (1997) y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1997), finalmente el más importante en lengua castellana, el Premio Cervantes (2001).

El acercamiento que tuve a la obra de Álvaro Mutis se originó en mis lecturas sobre otro colombiano universal como lo es Gabriel García Márquez, en estos estudios descubrí que Gabo y Mutis, no tan sólo eran grandes amigos, pues los borradores de la obra de García Márquez la mayoría de las veces eran revisados por su amigo Álvaro, una vez entrado en el mundo de Mutis, poco a poco va uno conociendo a un escritor, tal vez, poco leído, pero sin duda alguna, de los más importante de la lengua española del siglo pasado y lo que va del presente.

Del Poeta, por honradez intelectual no debo hablar porque no he leído su poesía, pero lo que sí puedo compartir e invitar a Usted mi apreciado lector, es a leer su narrativa que es genial, en las famosas sietes novelas del gran escritor, conocerá el mundo que nos presenta Álvaro Mutis a través de la creación de un personaje fantástico, pero al mismo tiempo complejo, lleva por nombre “Maqroll el Gaviero” y aunque no tienen los mismos fines, ni el mensaje es el mismo, pero para que tenga una idea más clara, Álvaro Mutis creó a “el Gaviero” como Miguel de Cervantes le dio vida a “Don Quijote”.

Originalmente las siete novelas se publicaron por separados en el siguiente orden: “La nieve del Almirante en (1986), Ilona llega con la lluvia en (1988), Un bel Morir (1989), La última escala del tramp steamer (1988), Amibar (1990), Abdul Bashur, soñador de navíos (1990), Tríptico de mar y tierra (1993)”. Hoy las siete novelas fácilmente las puede conseguir en un solo tomo publicado por la Editorial Alfaguara con el título “Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero” y disfrutar de la narrativa de Álvaro Mutis y su ya inmortal personaje, enigmático, complejo, pero especial como lo es el Gaviero.

Aunque el personaje es creado en el poema “Oración de Maqroll”, en la narrativa lo estrena Álvaro Mutis en “La nieve del Almirante”, el Gaviero es un hombre que anda vagabundeando por los puertos y mares, viviendo un sinfín de aventuras que en muchas ocasiones pusieron en riesgo su vida y que al final lo llevaron a la nada, o tal vez, porque eso es el mundo real, un esfuerzo cotidiano de los humanos por lograr las grandes hazañas y siempre terminaremos en la nada, Gaviero es un personaje que en muchas ocasiones  representa la desesperanza, pero también nos enseña que a pesar de esa desesperanza, la vida hay que vivirla y tratar de sacar lo mejor de ella, solo hay que saber cuál es el juego que nos toca jugar.

En una sencilla columna no puedo redactar tantas vivencias y mensajes de Álvaro Mutis a través de su personaje, pero en “La Nieve del Almirante” hay un dialogo interesante entre el Gaviero y el Capitán de la lancha, quién era alcohólico y había tenido una vida errante, complicada y desordenada, en ese viaje que realizaban juntos, el Capitán vio en dos ocasiones casi la muerte del Gaviero, pasaron los días y este milagrosamente logró recuperarse, de pronto el Gaviero notó que el Capitán había dejado de beber alcohol de su cantimplora, cuando estaban muy cerca de llegar al lugar donde el Gaviero iba, comenzaron a dialogar y Gaviero le preguntó al Capitán si había dejado de tomar por ver todo lo que a él le había sucedido, a lo cual el Capitán le contestó.

Cuando uno se encuentra con alguien que ha vivido lo que usted ha vivido y que ha pasado por los pruebas que han hecho el que es usted ahora, el ser su testigo y compañero es algo tanto o más importante que si esas cosas le hubieran sucedido a uno. Los días en el puesto militar, al lado de su hamaca, viendo como se le escapaba la vida, fueron una prueba más decisiva para mí que para usted.

Eso me hizo reflexionar. Es como si hubiera descubierto, de repente, que estaba jugando el juego que no me tocaba. Es muy malo cuando se vive parte de la vida haciendo el papel que no era para uno, y peor aún es descubrirlo cuando ya no se tienen las fuerzas para remediar el pasado ni rescatar lo perdido ¿me entiende? Usted es inmortal Gaviero”.

Al otro día del dialogo el Capitán amaneció ahorcado, descubrió muy tarde el juego que le había tocado jugar, por eso ahora que estamos cerrando el año es el momento de reflexionar quienes somos, que queremos y hacia dónde vamos, y si la vida verosímil, vacía, llena de carencias, deslealtades, desengaños, no nos llena, quiero decirle que a pesar de eso vale la pena vivir, porque si no fuera por la vida, no tendríamos la oportunidad de conocer, leer y disfrutar de un universo tan genial, tan grande, tan singular, tan especial como es la Literatura.

Que si hay vida después de la vida, no lo sé, lo que sí sé, es que por lo menos en el mundo de la cultura, Álvaro Mutis y Maqroll el Gaviero, son amigos inseparables e inmortales.

Finalmente, hacer mutis en el lenguaje teatral significa retirarse del escenario, hoy nuestro gran escritor se ha retirado de nuestro gran teatro que es el mundo.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com