TIERRA DE BABEL
Jorge
Arturo Rodríguez
No despreciemos los chismes
“Por más y por
menos, se muere uno”, le dijo la gallina a su retoño que aún ni había nacido, con
el porvenir promisorio, pues aún era un huevo… Que desdichada la vida y que
delicia los días… si lo sabe uno vivir. Eso creo, porque, la verdad, para amar
a la humanidad hay que ignorarla, escribiera mi adorable Mariana Frenk-Westheim
El mundo no está loco sino
esquizofrénico. El mundo no está ni siquiera, como dijo mi madre, locuacho, sino irremediablemente
enfermo… Y esta enfermedad nos proporciona goce, alegría, momentos de
satisfacción y hasta fundamento a nuestras vidas. Si seremos, si seremos….
“Entre los vicios de la humanidad actual, uno de los peores es la velocidad”, expresó
Mariana en el 2001, y hoy la razón le asiste. Vivimos vertiginosamente,
desbocados hacia el abismo. Ya ni guardamos minutos de silencio, sino, como las
tortillas y la gasolina y demás, un poco menos que eso porque tenemos prisa y
todos estamos dedicados a robar, a robarnos…la vida… ¿O no?
Hoy, qué chido saber que Gene Simmons,
el líder del grupo de rock Kiss, subastó y vendió en más de 245 mil dólares
(3.18 millones de pesos) ¡un chicle mascado por él! No mameyes en tiempos de
melones… Bueno, el mundo está loco desde hace siempre… Los caireles del
vocalista de los Rolling Stones, Mick Jagger, fueron subastados por su ex novia
en sólo 6 mil dólares. Un diente de leche de John Lennon, que originalmente fue
un regalo para su niñera, se subastó en 31 mil 200 dólares en el 2011. Y bueno,
el mechón del cantante Elvis Presley fue vendido en 115 mil dólares… ¿Cuánto
valdrá dentro algún tiempo el copete de Peña Nieto? “Ah, no, él ya vendió todo”,
me comentó un amigo.
No me crean, sólo son chismes. Pero mi
querida Mariana me compartió: “No desprecies el chisme: es la única actividad
creadora de muchos”. ¡Gulp!
El caso es que es Navidad, pronto
entrante año 2014, y no hay que aguar la fiesta… Honraré la Navidad en mi
corazón y procuraré conservarla durante todo el año, dijo Charles Dickens.
¿Podremos lograrlo?
El gran poeta T. S. Eliot fue contundente: “Las
palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado. Las palabras del
próximo año, esperan otra voz”. Ojalá… Oh, Alá… Bendito Dios…
Me quedo con lo que escribió Mark Twain:
el 28 de diciembre nos recuerda lo que somos durante los otros 364 días del
año.
Sean felices… La vida es bella, y si
no, hay que hacerla bella. Porque la vida está en otra parte… Incluso, la vida
no es muy seria en sus cosas…
De cinismo y anexas
Dice Miriam
Subirana, en su artículo “Vivir el poder del presente”: “Hemos creado una
sociedad de consumo fundamentada en la necesidad, en la avaricia y en la
conciencia de escasez. Pensamos en cómo tener más y conseguir más. Es como si
nunca tuviéramos suficiente. Siempre queremos más y más: hemos construido
nuestra identidad basándonos en nuestro poder de adquisición. Al correr tras
los deseos provocados por la insatisfacción, uno deja de agradecer lo que tiene
porque está pendiente de conseguir algo más. No disfruta del hoy, permanece en
un estado de deseo continuo y la insatisfacción parece insuperable.
“Si nos damos cuenta y nos responsabilizamos de cómo estamos, de cómo
somos, de lo que sentimos y de lo que hacemos, nos arraigamos en el hoy. Dejamos
de buscar culpables. Escuchamos la intuición y la voz del corazón. No del
corazón que bombea la sangre, sino del corazón de nuestro ser”.
Nos vemos el próximo año, primero Dios.
Me iré de “vagaciones”, si así lo quiere Chuchín, me permite mi sueldo y si me
llegan los apoyos (chayotes).
Por lo pronto ahí se ven.