otros.
Por Helí Herrera Hernández.
plazacaracol@hotmail.comTwitter: HELIHERRERA.es
Llego la hora de los nuevos ediles que asumirán
funciones la inmensa mayoría el 31 de diciembre de este año, y unos pocos el
primero de enero del inminente 2014.
Llegan
como los que se van, cargados de buenos propósitos, de cumplir con la palabra
empeñada antes y durante la campaña electoral, pero igual que a los que
sustituyen muchos, dentro de cuatro años saldrán quedándoles a deber a sus
gobernados, con un desprestigio que sepultará su carrera política y que, solo
gracias a la impunidad que permea el sistema judicial local y federal, no irán
a parar a la cárcel porque no existe voluntad política tanto en la procuraduría
de Justicia del Estado como del Poder Legislativo para sentarlos en el banquillo
de los acusados.
En los
212 municipios veracruzanos la ciudadanía sabe cómo entraron y como salen sus
alcaldes. Conocen que propiedades tenían antes de protestar el cargo y de
cuantas se hicieron durante su mandato, porque inexplicablemente observamos que
hoy, hasta la vergüenza pierden la mayoría de ellos y no ocultan las riquezas
adquiridas en el encargo que le dio el pueblo.
Las dos
entes precisadas en el párrafo segundo de este artículo saben que los salarios
devengados tanto por los Alcaldes de municipios grandes, medianos y pequeños no
concuerda con los bienes muebles e inmuebles que adquirieron durante el cargo,
pero nada hacen por llamarlos a cuentas de tal suerte que, esa impunidad es el
principal atractivo para primero buscar liderar el Ayuntamiento y ya montada en
él, hacer infinidad de negocios que multiplican su riqueza.
Por eso
son melosos como candidatos, se dan baños de pueblo, abrazan a los niños y los
besan, se sacan fotografías con ellos para mandar hacer espectaculares y
muestren ternura que les acarreé votos. Recorren una, dos y hasta tres veces
las comunidades y congregaciones de su municipio como santacloses, regalando
trastos, gorras, laminas, camisetas, cemento, sombrillas, sillas de ruedas,
despensas. Hacen rifas de electrodomésticos y llevan a los mejores grupos
musicales para amenizar sendos bailes donde el actor principal es el, y ya
montados allí, les dicen que si a todos los que lo buscan para pedirle desde un
trabajo, no sin antes comprometer al solicitante a que se sume a la campaña y
le invierta recursos económicos.
Prometen
por aquí y por allá. Piden a los ciudadanos que visitan que confíen en ellos,
les dicen que son diferentes a los que en ese momento gobiernan, y que ellos no
van a robar sino administrar con pulcritud los dineros públicos, y que van a
realizar las obras que mas requieran en esa comunidad.
Pero una
vez que levantan la manita el 31 de diciembre o el primero de enero los
alcaldes se transforman, desconocen a varios amigos y amigas que lo apoyaron en
su campaña, ya no los reciben en los palacios municipales bajo el argumento de
que esta muy ocupado, y si éstos lo esperan y lo abordan saliendo de su
oficina, les pide tiempo para acomodarlos, bajo el argumento que aún no conoce
el presupuesto de egresos y la plantilla de funcionarios.
Los
primeros tres o cuatro meses van todos los días al palacio municipal a
despachar, pero en la medida en que la ciudadanía empieza a visitarlo para
recordarle las promesas hechas en campaña el edil se vuelve selectivo, ya no
recibe en su despacho a tod@s y más delante, de plano, ni va a sus oficinas
para evitar reclamos, despacha desde su casa o a control remoto, a través de su
secretario o tesorero para no darle la cara a los que antes apapachaba; a otros
ya ni el teléfono les contesta.
Ese es
el perfil de nuestros alcaldes, diputados, senadores, gobernador y Presidente
de la República. Afables, cariñosos, atentos, serviciales durante su campaña,
pero ya en el poder sordos, bizcos, gruñones, olvidadizos, groseros.
¿Cuantos
de los que tomaran posesión la próxima semana terminarán siendo idénticos a los
que tanto criticaron como candidatos?
Puedo
asegurarles que un 90 por ciento, de todos los partidos políticos, sin
distinción, y solo aquellos que aspiran a continuar una carrera política serán
cuidadosos en el trato que le darán a la ciudadanía en general, a sus amigos, a
su equipo de campaña y tratarán de cumplir los compromisos hechos.
Mientras
el Poder Legislativo no cumpla con las obligaciones que tiene de vigilar la
actuación de los alcaldes en los 212 ayuntamientos, sancionando a todos
aquellos que no ajusten su proceder a la normatividad que jurarán cumplir y
hacer cumplir en su toma de protesta, éstos seguirán siendo nepotistas,
arbitrarios, prepotentes y hasta burlones.
Veremos
de este número cuantos surgen como candidatos a diputados federales para el
2015 y cuantos para las elecciones de 2016, considerando que los partidos
políticos los postularán siempre y cuando hagan un excelente papel, y me
refiero tanto a los que en este año se van, como a los que recién entran.
Como
dijera aquel aprendiz de filosofo……al tiempo.