lunes, 6 de enero de 2014


O  P  I  N  I  O  N

Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.

-        El diputado Ricardo Ahued Bardahuill.

    Con la presente colaboración iniciamos nuestra participación en los medios impresos, electrónicos y radiofónicos en el año que inicia. Deseando que el 2014 sea de lo mejor en todos aspectos para nuestros amigos lectores, radioescuchas (noti-sigloxxi  en el 93.7 fm de 15 a 16 hrs.) y televidentes (www.eldemocrata.com  viernes de 19 a 20:30 hrs.). Y agradeciéndoles el que se ocupen del trabajo periodístico que realizamos a diario, que tiene la intención de cumplir con la función social de esta profesión, que no es solamente informar en la forma más apegada a la realidad posible, sino el compartir su opinión con la de su servidor.

    Iniciamos abordando un tema que es tradicional durante el principio de cada año, la tormentosa revisión de la cuenta pública   -en este caso del año 2012-    y posteriormente la decepcionante realidad de los resultados que le corresponde dar a conocer a uno de los cuatro elefantes blancos con que cuenta la administración estatal, como lo es el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS).

    Resultados que son decepcionantes, no porque en este espacio lo citemos, sino porque la realidad de los años pasados así lo indican. Pues en la mayoría de los casos, solamente resultan con malos manejos de las finanzas públicas los servidores públicos de menor nivel, que son los que generalmente tienen la menor preparación respecto al tema, así como también son quienes manejan los presupuestos más bajos.

    Situación la anterior con la que se puede especular que ésta pudiera deberse a la falta de preparación de los personajes en cuestión, pero lamentablemente no es así, pues también estos malos manejos de los dineros públicos    - en otras palabras de todos los veracruzanos-     también se presentan en los cargos de mayor relevancia, en donde los servidores públicos que los ocupan, aparentemente sí tienen la preparación y el perfil para ejercer la función encomendada. Aunque en la mayoría de los casos no es así, bástenos citar como ejemplo a algunos de los actuales encargados de despacho.

    Es por lo anterior que llama la atención la reciente declaración del legislador priista Ricardo Ahued Bardahuill, en el sentido de que la actual LXIII Legislatura veracruzana no será “tapadera de nadie”. Comentando también que deben de estar preocupados todos los que han dejado un cargo público, “sean alcaldes o no, pero ya no se le debe tener tolerancia a la corrupción, los desvíos de recursos del ámbito municipal y de todos los demás”. A lo que agregó, adoptando la posición que debe de tener todo servidor público en funciones, que los escándalos de corrupción se deben atacar sin distinción del partido a que pertenezca el servidor público infractor, ya que no es justo y es criminal continuar tolerando latrocinios cuando la población está necesitada de muchas cosas y la juventud requiere de un mejor futuro.

    Lo anterior puede sonar como una declaración más. Pero la realidad es que no es así, ya que viniendo ésta de una persona con experiencia política, como lo es el ex legislador y ex alcalde de Xalapa, que ya mostró su participación en el Congreso votando en favor de sus representados y no solamente levantando el dedo como los otros integrantes de su bancada, estamos convencidos que trabajará por tratar de alcanzar lo expresado. Es por esta actitud que ya le hemos visto al exitoso empresario y político Ahued Bardahuill, que su declaración es relevante. Hasta el miércoles. noti-sigloxxi@hotmail.com