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Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.
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El diputado
Ricardo Ahued Bardahuill.
Con la
presente colaboración iniciamos nuestra participación en los medios impresos,
electrónicos y radiofónicos en el año que inicia. Deseando que el 2014 sea de
lo mejor en todos aspectos para nuestros amigos lectores, radioescuchas
(noti-sigloxxi en el 93.7 fm de 15 a 16
hrs.) y televidentes (www.eldemocrata.com viernes de 19 a 20:30 hrs.). Y
agradeciéndoles el que se ocupen del trabajo periodístico que realizamos a
diario, que tiene la intención de cumplir con la función social de esta
profesión, que no es solamente informar en la forma más apegada a la realidad
posible, sino el compartir su opinión con la de su servidor.
Iniciamos
abordando un tema que es tradicional durante el principio de cada año, la
tormentosa revisión de la cuenta pública
-en este caso del año 2012- y
posteriormente la decepcionante realidad de los resultados que le corresponde
dar a conocer a uno de los cuatro elefantes blancos con que cuenta la
administración estatal, como lo es el Órgano de Fiscalización Superior del
Estado de Veracruz (ORFIS).
Resultados
que son decepcionantes, no porque en este espacio lo citemos, sino porque la
realidad de los años pasados así lo indican. Pues en la mayoría de los casos,
solamente resultan con malos manejos de las finanzas públicas los servidores
públicos de menor nivel, que son los que generalmente tienen la menor
preparación respecto al tema, así como también son quienes manejan los
presupuestos más bajos.
Situación la
anterior con la que se puede especular que ésta pudiera deberse a la falta de
preparación de los personajes en cuestión, pero lamentablemente no es así, pues
también estos malos manejos de los dineros públicos - en otras palabras de todos los
veracruzanos- también se presentan en los cargos de mayor
relevancia, en donde los servidores públicos que los ocupan, aparentemente sí
tienen la preparación y el perfil para ejercer la función encomendada. Aunque
en la mayoría de los casos no es así, bástenos citar como ejemplo a algunos de
los actuales encargados de despacho.
Es por lo
anterior que llama la atención la reciente declaración del legislador priista Ricardo
Ahued Bardahuill, en el sentido de que la actual LXIII Legislatura veracruzana
no será “tapadera de nadie”. Comentando también que deben de estar preocupados
todos los que han dejado un cargo público, “sean alcaldes o no, pero ya no se
le debe tener tolerancia a la corrupción, los desvíos de recursos del ámbito
municipal y de todos los demás”. A lo que agregó, adoptando la posición que
debe de tener todo servidor público en funciones, que los escándalos de
corrupción se deben atacar sin distinción del partido a que pertenezca el
servidor público infractor, ya que no es justo y es criminal continuar
tolerando latrocinios cuando la población está necesitada de muchas cosas y la
juventud requiere de un mejor futuro.
Lo anterior
puede sonar como una declaración más. Pero la realidad es que no es así, ya que
viniendo ésta de una persona con experiencia política, como lo es el ex
legislador y ex alcalde de Xalapa, que ya mostró su participación en el
Congreso votando en favor de sus representados y no solamente levantando el
dedo como los otros integrantes de su bancada, estamos convencidos que
trabajará por tratar de alcanzar lo expresado. Es por esta actitud que ya le
hemos visto al exitoso empresario y político Ahued Bardahuill, que su
declaración es relevante. Hasta el miércoles. noti-sigloxxi@hotmail.com