Ricardo Vázquez Salazar
Bailando el vals de El Padrino
La bulla desatada por los viajes que realizaron a Brasil algunos
legisladores y funcionarios que cobran y gastan con cargo al erario de
Veracruz, podría resultar insignificante en comparación con los “discretos”
viajes que realizan actores políticos que ostentan una responsabilidad oficial,
en cualquier otra fecha que no sea tan observada como el Mundial de futbol; que
en muchos casos se justifican como costosos viajes oficiales, pero que no
reditúan ningún beneficio para la población.
Para la ciudadanía en general, da lo mismo que ciertos personajes de la
política nacional y local se hayan ausentado, o que permanezcan en su localidad
de trabajo. Se pudiera pensar que no se nota su ausencia, salvo por los
escándalos desatados, porque de cualquier manera no contribuyen en nada
productivo, por lo que finalmente estén en su lugar de trabajo o no estén es lo
mismo. Que por cierto el osezno tequilero fue el culpable del alboroto y la
causa de que el personaje que lo cargaba supuestamente perdiera su
trabajo.
Esta apreciación de la gente, podría interpretarse como algo parecido a
la cuestionada renuncia de Fernando Charleston, secretario de Finanzas de
Veracruz. Las finanzas veracruzanas están tan destrozadas que igual pareciera
da lo mismo llegue quien llegue; que únicamente el valiente
que acepte el cargo como quinto secretario de Finanzas de la
presente administración estatal, él y sus más allegados serían los únicos
interesados, por las mieles del poder.
Los ciudadanos ya no están dispuestos a que pretendan jugarles el dedo
en la boca, con el cuento una vez más de que el que viene va a sacar a flote el
barco. Porque de qué le sirve a los veracruzanos que un servidor público posea
espectaculares títulos profesionales y nobiliarios, si la situación financiera
–al igual que la inseguridad- es tan complicada que únicamente un personaje
creado por la escritora británica J. K. Rowling, un Harry Potter podría
resolverla.
El próximo secretario de Finanzas debe tener un hígado muy grande, según
expresó el diputado local Ricardo Ahued. A esto agregaríamos que también debe
tener muchos huevos. Por otro lado, la también diputada local Mariela Tovar
asegura que “existe una buena percepción económica para Veracruz”. Vaya pobreza
de la diputada Tovar.
Y no es que se estemos exagerando ante esta situación; en referencia a
lo expresado por el Ejecutivo Javier Duarte, como se ha expuesto, a los que
verdaderamente les ha tocado bailar con la más fea es a los
veracruzanos.
A partir de esa fecha, la delincuencia organizada sentó sus reales en
Veracruz, los cárteles llegaron para quedarse. Se recrudeció el terror con
secuestros, desapariciones, asesinatos, extorsiones. Decenas de miles de
hogares han quedado enlutados sin que esto pueda
terminar.
Siempre se ha definido a Fidel Herrera Beltrán como “el maestro de la
política y el debate”, “toda una chucha cuerera”. A todo esto muchos se
preguntan ¿Ha servido de algo a los veracruzanos todas esas supuestas
cualidades que posee el nopaltepecano? ¿Qué es lo que aportó de positivo al
estado?
La preocupación de los veracruzanos es que si el ofertado padrino va a
continuar meciendo la cuna, en esta ocasión para operar las
elecciones federales y posteriormente la estatal, con la idea de garantizar
“más de lo mejor” como se anticipaba en aquella ocasión, ya nos
podemos imaginar.
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