Entre Columnas
Caras duras.
Por Martín Quitano
El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.Winston Churchill
Los golpes de realidad les estallan en la cara un día sí y otro también. Ante ello se muestra la cara dura, la descalificación, acusar al pasado que no sea el inmediato, para culpar a sus némesis, a las figuras que les refieren todos los males de la vida nacional que, por casualidad, nunca los tocan a ellos en sus quehaceres u omisiones como gobiernos de la actual fuerza política hegemónica.
No obstante, cada vez con mayor frecuencia, la gente que acarrean para sus actos públicos se atreve a romper la narrativa de los parabienes oficialistas. Interrumpen con sus palabras sencillas pero demoledoras, los ponen en evidencia al contradecir el negacionismo, frenando la continuidad de una apuesta ya perdida de superioridad moral. Su construcción de mentiras, de simulaciones, navega en la reformulación del discurso que, por contrario, les obliga a imponerse con la cara dura, con burlas sutiles y amenazas veladas o directas o con distractores, pues la contención de los mantos de la supuesta transformación tienen hoyos a través de los cuales se filtran las pestilencias de sus verdaderas prioridades.
Las giras de la presidenta quieren ser los momentos de contacto con el “pueblo” donde se confirmen discursos y se ratifiquen lealtades políticas de los señores feudales y de las clientelas sociales. Poco o nada se establece bajo procesos de planeación para el debido control y seguimiento de acciones de gobierno y cuando se intenta, en muchas ocasiones les resulta incómodo y ofensivo que lo dicho con lo hecho les sea tan contrastante.
Las afirmaciones, por ejemplo, alrededor de las condiciones en que funciona el sistema de salud que desde hace más de año y medio es el mejor del mundo, en palabras del líder máximo, son enfrentadas con las evidencias de la debilidad de un área sensible de las acciones públicas, que no responde a los requerimientos sociales y humanos, al abandonarse por la corrupción y la incompetencia.
El desabasto de medicamentos permanece junto con la falta de personal médico, la farmaciota más grande del mundo que consumió millones de pesos, las licitaciones de medicamentos hasta con la intermediación de la ONU para según evitar la corrupción, el pago a médicos cubanos de oscuro trámite, todo sin impactos mayores positivos que no sea el sustento de discursos mentirosos, narrativas para sostén político de imaginarios que les crean sus seguidores.
En Hidalgo, desmintieron a la presidenta sobre su afirmación de la existencia de medicamentos y servicios médicos. El rechazo social que explota y pone en evidencia la falta de seguimiento real, o las mentiras que les quiere vender una presidencia enmarañada en su soberbia, en la petulancia de la científica a la que los datos le explotan en la cara por la elaboración de fórmulas donde el engaño + la corrupción + la falta de controles, resultan en efectos explosivos que les son contraproducentes.
Los problemas le hacen fila a una jefa de estado que no lo es, porque solo alcanza para jefa de camarilla, desprolija en gobernar un país, pero concentrada en arreglar a su partido para aminorar los daños que les ponen en predicamento ante las próximas elecciones. Los alcances de lo anterior están por verse en cuanto a sus mecanismos de control, pero en lo que refiere a la solución de la vida del país, los problemas están allí, presentes, mostrando en su crudeza que los que ahora gobiernan están muy muy lejos de poder dar la atención que se requiere. Su mezquindad brota en un realismo cada vez más ofensivo.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Demasiado tarde reconoce el papá incómodo que fue un error apostar por quien no conoce Veracruz para gobernar. Cierto, pero los daños de la ignorancia iniciaron hace 7 años.
