lunes, 6 de julio de 2026

 


ORFIS: un tianguis donde se vende impunidad al mejor postor

Por Héctor Yunes Landa

El gobierno de Morena ya eligió desde ahora al sucesor de Delia González Cobos: un foráneo sin experiencia, sin perfil académico ni experiencia profesional, que venga a administrar los negocios que representa la contratación de los despachos privados.

El cambio en la titularidad del ORFIS está programado para el 26 de septiembre de 2026. A partir de ese momento se convertirá en un tianguis donde se vende la impunidad al mejor postor. El plan ya está en marcha, así que a nadie habrán engañado.

Primer acto. Veracruz rechaza adherirse al Convenio de Coordinación y Colaboración para la Fiscalización Superior del Gasto Federalizado con la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

La titular del ORFIS justificó que Veracruz ya cuenta con su propia normativa y un registro de despachos externos para la Cuenta Pública, por lo que ajustar su metodología a los lineamientos federales propuestos por el Auditor Especial del Gasto Federalizado resultaba inviable. Es decir: “Auditaré con mis reglas y con mis despachos”.

Nada es casualidad. La decisión coincide con que la ASF detectó irregularidades administrativas en la forma en que el gobierno de Rocío Nahle administró y distribuyó más de 17 mil 122 millones de pesos en participaciones federales para los municipios. Eso explica por qué los ayuntamientos recibieron menos dinero el año pasado.

Segundo acto. El Congreso local reforma la ley y elabora un traje a la medida del nuevo titular del ORFIS.

En breve, el Congreso del Estado habrá de emitir la convocatoria para la elección de quien será la persona que encabece el ORFIS. Sin embargo, la comisión legislativa correspondiente elabora con esmero un traje a la medida: eliminar los requisitos de ser veracruzano y de contar con un promedio mínimo durante los estudios profesionales.

La propuesta fue discutida el viernes pasado por las comisiones unidas de Justicia y Puntos Constitucionales y de Vigilancia, como parte del proceso para modificar las reglas de acceso al cargo de auditor superior del estado. El dictamen seguramente será presentado al pleno el día de mañana.

¿Qué se busca con esta reforma? Un órgano fiscalizador que deje de actuar como un ente técnico e independiente para convertirse en un instrumento de negociación política, de protección partidista, agencia de colocaciones e intercambio de favores.

Cuentas públicas cuestionadas, observaciones maquilladas, municipios endeudados, obras inconclusas, solventaciones dudosas y expedientes que caminarán al ritmo de las necesidades políticas del gobierno.

Tercer acto. La convocatoria y el proceso de selección del nuevo titular del ORFIS serán una simulación para designar a quien ya ha sido elegido.

Lo que viene todos lo sabemos: la convocatoria será solamente una formalidad. Las entrevistas serán teatro, con diputados que no tienen la más peregrina idea de la fiscalización. Una votación automática de la mayoría de Morena y sus aliados.

La terna solo será una comparsa, con el rey —o la reina— acompañado de sus princesas. Los perfiles técnicos solo servirán de escenografía, desechando a veracruzanos con mejor trayectoria y perfil.

Ese será el nuevo ORFIS.

La puntita

El gobierno del Estado pretende despojar al IPE de los fondos federales que recibe y de su reserva técnica. Esa es la solución del “patán de Sefiplan” para volver autofinanciable al Instituto. La pregunta es: ¿se le acabó el dinero al gobierno o la ambición personal no tiene llenadera?