domingo, 18 de octubre de 2026

 


Ahora Morena y su 4T pretenden obligarte a vender tu casa si no la ocupas 

Por Héctor Yunes Landa

La idea no salió de ninguna novela de ficción, de la ambición de consorcios inmobiliarios ni del trasnochado frenesí de algún legislador morenista. Salió de las mismísimas entrañas del gobierno federal y de los gobiernos de la Cdmx y el Estado de México. Todos morenistas.

Ahora Morena y su 4T plantean la posibilidad de obligar a propietarios de terrenos baldíos, casas abandonadas o inmuebles considerados subutilizados a construir en un plazo determinado o enfrentar la venta forzosa de sus propiedades.Pero ¿desde cuándo el gobierno tiene derecho a decidir el uso y destino de nuestro patrimonio?

“De no concretarse la edificación en el término establecido la autoridad puede obligar a la venta forzosa de la propiedad en subasta pública, con el fin de que el nuevo adquirente realice la construcción”, propone el proyecto de un Programa Metropolitano que podría ser apenas un experimento para imponerlo en otros estados del país.

¿Qué pasará si usted tiene un terreno y no tiene los recursos para construir en un plazo de dos a cuatro años? Muy sencillo: tendrá que venderlo en una subasta pública, en las condiciones y montos que establezca la propia autoridad.Hemos regresado al medioevo fiscal.

En México, la propiedad privada no es una concesión que la autoridad pueda retirar cuando le parezca conveniente. Es un derecho protegido por la Constitución, aunque, como otros derechos, admite limitaciones justificadas conforme al marco constitucional y legal.

El gobierno puede regular el uso del suelo, establecer normas de construcción, cobrar impuestos legalmente aprobados y sancionar incumplimientos acreditados. Lo que no puede hacer es convertir su interés sobre el uso de un inmueble en una autorización automática para quitarle al propietario su derecho a decidir sobre él. Se trata de un despojo disfrazado de legalidad.

La propiedad no pierde su legitimidad porque una casa esté vacía, porque un terreno permanezca sin construir, porque su propietario no tenga dinero para desarrollar un proyecto inmobiliario o simplemente no se le da la gana construir como una estrategia financiera personal.

Detrás de un inmueble aparentemente abandonado puede haber una historia familiar, una herencia en litigio, una sucesión sin resolver, un propietario que trabaja en otra ciudad, una persona adulta mayor que ya no puede mantener la vivienda o una familia que perdió sus ingresos.

También puede haber un terreno adquirido con los ahorros de toda una vida, con la esperanza de construir una casa para los hijos o de contar con un respaldo económico para la vejez. ¿Por qué todos esos casos deben tratarse como si fueran expresiones de especulación inmobiliaria?

Peor aún. El despojo del gobierno viene acompañado de una perversa discrecionalidad. ¿Quién definirá qué significa que una propiedad está subutilizada? ¿Cuál será el sentido de prioridad? ¿Se tomará en cuenta su ubicación, el valor comercial, la existencia de servicios o el uso que le da su propietario? ¿O será el capricho de un funcionario quien lo determine? Vamos a impedirlo.

Una política urbana no puede castigar a quien no tiene dinero. Pero Morena sí.

La puntita

Retacar las farmacias de hospitales horas antes de la visita de la Gobernadora es tan sólo un montaje que no resuelve el problema de desabasto. Llevarse las medicinas después del “show mediático” es una verdadera infamia.

*Presidente de Alianza Generacional por Veracruz