viernes, 9 de octubre de 2026

 


CENTENARIO DEL NATALICIO DE FIDEL A. CASTRO RUZ. (I)  

“Fidel y la Religión: Conversaciones con Frei Betto.”  

Por Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez. 

    La figura de Fidel Castro suscita todo tipo de debates, controversias e intereses. Fidel es un hombre de la historia y por lo mismo requiere ser abordado, estudiado, se esté o no de acuerdo con su proceder, postura e ideología. La primera vez que leí algo sobre Fidel fue al conocer el origen de la estrecha amistad que tuvo con Gabriel García Márquez. En una muy conocida conversación de Gabo con Plinio Apuleyo Mendoza, un destacado escritor y periodista colombiano, además gran amigo del propio García Márquez, éste le confesó al periodista que el origen de la estrecha amistad con Fidel Castro fue la literatura. Cuenta García Márquez que lo había tratado de manera casual en 1960 cuando trabajaban en la Prensa Latina, que en ese momento sintió que tenían muy pocas cosas en común para entablar una amistad, sin embargo, en una madrugada le expresó el revolucionario cubano que debía irse a casa porque le esperaban muchos documentos por leer, cosa que le aburría y le fatigaba, entonces, el autor de “Cien años de soledad” le recomendó leer varios libros de literatura muy amena para que aliviara el cansancio de la lectura obligatoria y para su sorpresa a los pocos días descubrió que Fidel había leído todos. 

Desde entonces Gabo supo que Fidel era un lector voraz y un gran amante de la literatura de todos los tiempos; fue así como se empezó a afianzar una gran amistad que perduró hasta en los momentos más críticos de ambos personajes. Podría decirse que el origen de la amistad se encuentra en tener algo en común, frase muy ordinaria, pero tan profunda a la vez, e incluso, el reconocimiento del Premio Nobel hacia Fidel se vio reflejado en que antes de publicar “Crónica de una muerte anunciada” en 1981, le llevó los papeles originales para que los leyera e hiciera observaciones y sugerencias. Después de todos estos hechos, García Márquez le manifestó a Plinio Apuleyo que él sentía que a Fidel le gustaba el mundo de la literatura, que se sentía muy cómodo en él, y que en cierta ocasión el revolucionario le manifestó al Nobel colombiano que en su próxima reencarnación desearía ser escritor. 

Es muy conocido que Fidel fue un lector apasionado. Ahora que se están recordando los cien años de su nacimiento, conoceremos otra faceta de Fidel quizás un poco menos conocida: la concerniente a su visión y posición ante la religión y, lo haremos a través de la entrevista que le realizó el destacado periodista brasileño Frei Betto. Frei Betto conoció a Fidel el 19 de julio de 1980 en la casa del connotado escritor Sergio Ramírez. Para ese entonces la Revolución Sandinista había derrocado la dictadura de los Somoza en Nicaragua y Sergio Ramírez fungiría más adelante como Vicepresidente de la República. Por cierto, uno de los jóvenes revolucionarios de aquel tiempo que lucharon por la libertad de Nicaragua era Daniel Ortega. Hoy este detestable personaje ahí sigue empecinado por el poder…el eterno círculo que nos retorna a la tiranía.  

Retornando a la casa de Sergio Ramírez. Allí Frei Betto escuchó a Fidel disertar sobre la religión. El periodista brasileño es una persona muy respetada y admirada, agregando que también perteneció a la Orden de los Dominicos. Desde el primer encuentro con Fidel, Frei Betto buscó la manera de entrevistarlo, los años pasaron y por fin en el año 1985 dicha entrevista se logró pactar. En el libro: “Fidel y la religión: Conversaciones con Frei Betto”, el autor nos relata todas las peripecias que tuvo que vivir para por fin instalarse en La Habana y poder platicar con Fidel. Fueron un promedio de 23 horas de plática. Fidel pese a tener una agenda muy saturada de reuniones, conflictos con Estados Unidos, se tomó el tiempo para dialogar ampliamente sobre: “Las relaciones con la Iglesia Católica después del triunfo de la Revolución. El surgimiento de las tensiones iniciales y sus causas. El Partido Comunista de Cuba y los creyentes. El movimiento revolucionario y la Iglesia Católica en América Latina: historia y presente. La Teología de la Liberación. La reflexión en el seno de la Iglesia Católica sobre los problemas de hoy,” entre otros temas de esta índole y relevancia.   

Cuando Frei Betto le pregunta si su familia fue religiosa, el líder de la Revolución Cubana comienza a narrar la historia de su familia. Su madre sí era una mujer de fe. Ella nació en Cuba. Su padre nacido en Galicia, España, más que ser un hombre de religión, fue un hombre de trabajo quien logró poseer una buena cantidad de tierras. Queda muy claro que Fidel creció en una familia que poseía dinero y contaba con una buena cantidad de empleados. Esa estabilidad económica de su familia hizo que estudiara en los mejores colegios católicos de su época. Cuenta Fidel que entre 6 y 7 años ingresó al Colegio de los Hermanos de la Salle. En esa institución más que el tema religioso, disfrutó mucho el ambiente estudiantil; los viajes que hacían en los días de descansos al campo, empero, señala que dejó ese colegio porque un día un inspector como castigo le pegó. Recordemos que así se conducían los maestros de antes, si te portabas mal, te golpeaban, algo más, Fidel reconoce que otra causa de la separación de el Colegio fue la siguiente:  

“Observé también en aquella institución ciertos métodos de favoritismo que a veces aplicaban con algunos alumnos; también observaba interés por el dinero. Me di cuenta perfectamente de que como mi familia tenía abundantes tierras y se decía que era rica, algunos de aquellos hermanos mostraban mucho interés y un tratamiento especial; es decir, observé ese interés material y esa deferencia asociada al dinero, me percaté perfectamente de eso.”  

Todo lo narrado respecto a su niñez resulta muy cautivante, no por sus vivencias, sino porque definitivamente sus experiencias pueden ser muy parecidas a las nuestras. El mundo religioso que nos comparten o imponen, según sea el caso, nuestras familias, es muy parecido en toda la tradición cristiana: de niños creemos en los Reyes Magos, soñamos y escribimos cartas pidiendo tales regalos, hasta que la realidad nos muestra que los reyes son nuestros padres. Nos bautizan e imponen un sello religioso que en muchos casos se vuelve destino. Disfrutamos la Nochebuena para recibir la Navidad, unos con caviar; otros más modestamente, empero, la mayoría con la esperanza de que cosas buenas en un futuro sucedan.  

Así creció el niño Fidel. Lo interesante conforme avanza la entrevista consiste en saber cómo un ser que creció con este tipo de creencias, ahora siendo el máximo líder de una revolución de tinte comunista, compaginará la esencia de su ideología, (la cual, de acuerdo con la teoría marxista, enseña que la religión es el opio del pueblo) cuando, al mismo tiempo, la realidad le muestra que su madre les rezaba a los santos para que la revolución que encabezaba su hijo triunfara. Ese cambio, esa respuesta de cómo mezclar agua y aceite, la encontraremos en el siguiente artículo.