Reforma electoral: la nostalgia de AMLO por un partido de Estado
Por Héctor Yunes Landa
Más allá de sus pretensiones profundamente antidemocráticas, la reforma electoral propuesta por la presidenta Sheinbaum tiene dos condiciones que serán su epitafio cuando naufrague en el Congreso: nadie la pidió y nadie la quiere.
La reforma electoral no surgió como una “demanda del pueblo”. Ni siquiera de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral sino de Palenque, de la nostalgia del expresidente López Obrador por tener un partido de Estado, con partidos de oposición sometidos y un instituto electoral bajo control del gobierno.
Es la primera reforma electoral en la historia de México en la que no participan representantes de partidos políticos, organizaciones civiles, académicos ni ciudadanos. Sólo un puñado de militantes morenistas de línea dura cuya consigna es dinamitar el sistema electoral que los llevó al poder.
Basta un dato. Pablo Gómez, presidente de la Comisión Presidencial para la reforma electoral, nunca ha ganado una elección. Ha sido legislador en cinco ocasiones -todas como plurinominal- desde que el “viejo PRI” aprobó la reforma electoral de 1977 que incluyó a los partidos minoritarios.
Rumbo a la dictadura, ya no necesitan de la democracia.
Pero la reforma electoral no pasará. Aunque no por razones precisamente democráticas y la defensa del interés del pueblo, el Partido Verde y el PT han confirmado que no votarán a favor. Sólo una persecución judicial los haría cambiar de opinión.
Incluso, en el feudo morenista, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, reconoció que la reforma electoral enviada al Congreso no será aprobada.
Pero más allá del debate político sobre el diferendo entre Morena y sus aliados, lo más importante es que no se trata de una reforma electoral, sino de una trampa legislativa para la supervivencia de la 4T.
Una verdadera reforma electoral debe cumplir al menos estas condiciones: autonomía del órgano electoral, con capacidad operativa y una estructura profesional de carácter permanente.
Una pluralidad legislativa que refleje la diversidad política y social del país; la inclusión de minorías, garantizando la participación política y el surgimiento de nuevas organizaciones políticas; una fiscalización efectiva que asegure condiciones equitativas de competencia; y la certeza jurídica, con reglas claras, estables y previsibles.
Artículo por artículo, el atraco disfrazado de reforma electoral propone exactamente lo contrario: control operativo y financiero del INE, limitar la representación plurinominal, reducir el financiamiento a los partidos para mantener el dinero sucio de sus campañas y candidatos, y reglas que jueguen a favor del poder y no de la democracia.
En el caso de que la reforma electoral no se apruebe, Morena seguramente utilizará su mayoría legislativa simple para hacer reformas a las leyes secundarias que sirvan de escarmiento a la rebelión aliada y la oposición.
Paradójicamente, la reforma electoral que hoy proponen para mantenerse en el poder podría ser el principio del fin. Morena construye con esmero una histórica derrota en las elecciones de 2027.
La puntita
Buques norteamericanos atracados frente a las costas de Veracruz impiden la salida de barcos con víveres y petróleo a Cuba. Mientras, fuerzas militares encubiertas de EU siguen deteniendo a capos del narco. No nos invitan a la cumbre de Trump con países latinoamericanos en Miami. ¡Viva la soberanía nacional!
